El 29 de enero, Toyota Industries Corporation (Toyota Automotive Machinery) del Grupo Toyota anunció que había irregularidades en las pruebas de los motores de combustible producidos por la empresa. El mismo día, el Grupo Toyota interrumpió el suministro de 10 modelos, incluido el Land Cruiser. Más tarde, el presidente de Toyota Industrial Corporation, Koichi Ito, hizo una reverencia y se disculpó en una conferencia de prensa ese día.
Antes de esto, afectado por el anterior incidente de fraude en la prueba de choque, Daihatsu Motor de Toyota presentó oficialmente una solicitud al Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo de Japón el 24 de enero para retirar un total de 322.740 vehículos de dos modelos.
Además de Toyota, la filial japonesa Panasonic también admitió que llevaba décadas falsificando productos. Los funcionarios de la empresa se inclinaron públicamente y se disculparon, pero reiteraron que no detendrían los envíos ni realizarían retiradas del mercado.
Entre las 22 bases de producción de Mitsubishi Electric en Japón, 17 tuvieron falsificación de datos y otras actividades indebidas, lo que supone un total de 197 casos. De estos incidentes, 112 fueron intencionados y 62 involucraron a directivos.