La investigación realizada en terraXcube de EuracResearch, un simulador de entornos extremos, muestra que los humanos somos menos de 1 grado Celsius sensibles a los cambios de temperatura. El reciente experimento, llevado a cabo por Laura Battistel, involucró cuatro cámaras climáticas con temperaturas controladas entre 23 y 25
Cada persona hizo 120 comparaciones entre un par de habitaciones, para un total de 3120 comparaciones. El análisis de los datos mostró que el umbral promedio para detectar diferencias de temperatura era de 0,92 grados Celsius. Además, todos los participantes mostraron una sensibilidad a la temperatura muy similar. "Esto sugiere que puede ser una característica innata de nuestra especie", dijo Batistere. Todos tenemos una sensibilidad significativa a la temperatura ambiente, incluso si no somos conscientes de ello".
La idea de utilizar terraXcube para estudiar las capacidades sensoriales humanas fue idea de Massimiliano Zampini, profesor titular del CIMeC de la Universidad de Trento. El objetivo de esta investigación es descubrir qué tan bien percibimos nuestro entorno.
"Sólo así podremos profundizar nuestra comprensión de cómo el entorno afecta la forma en que pensamos y nos comportamos. En este sentido, este estudio es consistente con la línea de investigación de la "cognición básica". Según esta teoría científica, nuestro conocimiento del entorno que nos rodea es inseparable de nuestra percepción sensorial del mundo mismo. En otras palabras, según esta teoría, cuando reflexionamos, intentamos recordar experiencias de la vida o nos acercamos a nuestro entorno, nuestros sentidos se activan y afectan nuestro pensamiento.
Los hallazgos tienen implicaciones potenciales para el sector de calefacción, ventilación y aire acondicionado de los edificios. Desde el punto de vista de la sostenibilidad energética, sería bueno para nosotros y para el planeta si pudiéramos identificar un rango de temperatura en el que las personas puedan estar cómodas y al mismo tiempo reducir la carga energética de los edificios", explica Riccardo Parin, jefe de trabajo de Battistel.
"En nuestro estudio, sin embargo, no nos centramos en el confort térmico de nuestros participantes. De hecho, actualmente estamos más interesados en cómo cambian nuestras percepciones cuando las temperaturas son más altas o más bajas de lo que generalmente se considera cómodo. Esto lo estudiaremos en experimentos futuros", concluye Palin.
"Nuestra infraestructura se puede utilizar para la investigación en muchos campos: desde la confección hasta la medicina de urgencia en montaña, desde la industria automovilística hasta el cambio climático", afirma Christian Steurer, director de terraXcube. "La idea de realizar investigaciones sobre psicología humana en cámaras climáticas me atrajo desde el principio. Ahora el proyecto está empezando a dar frutos. Estoy deseando dar los siguientes pasos."
Fuente compilada: ScitechDaily