Vivir en el espacio tiene un costo enorme para el cuerpo humano y brindar atención médica a los astronautas (y, en última instancia, a las personas comunes que viajan al espacio) puede ser complicado debido a limitaciones materiales y espaciales. Sin embargo, la investigación para sustentar la vida humana en el espacio está creciendo. Un interesante proyecto financiado por la Agencia Espacial del Reino Unido apoya la fabricación y la investigación de la producción farmacéutica en el espacio, un entorno que en muchos sentidos es más adecuado para este tipo de actividades que la Tierra.


La Agencia Espacial del Reino Unido y Biolog Technologies están colaborando para desarrollar biotecnologías avanzadas para la fabricación espacial, incluidas vacunas y terapias genéticas. La financiación de la Agencia Espacial del Reino Unido apoyará la investigación de una empresa de biotecnología (BiologIC) para desarrollar y fabricar vacunas y terapias genéticas más rápido que la mayoría de los métodos tradicionales y hacer que estos procesos sean adecuados para el espacio.

La empresa con sede en Cambridgeshire ha desarrollado una plataforma de bioprocesamiento de precisión para operaciones en órbita terrestre baja y microgravedad en entornos espaciales que es capaz de soportar la presión y el calor de los viajes espaciales y operar en entornos de microgravedad donde flotan líquidos.

Las pruebas, que se llevarán a cabo dentro de la ISS, también explorarán el potencial de los sistemas de biofabricación para producir alimentos y materias primas a partir de ingredientes biológicos básicos, lo cual es fundamental en el espacio limitado de la ISS. También utilizarán el entorno de microgravedad para estudiar enfermedades relacionadas con la edad y potencialmente cultivar órganos humanos para trasplantes, lo cual es más factible en el espacio que en la Tierra.

El potencial para fabricar medicamentos en el espacio es particularmente tentador, ya que los experimentos realizados a lo largo de los años a bordo de la Estación Espacial Internacional y otras naves espaciales han demostrado que el crecimiento de cristales en microgravedad es superior a los métodos en la Tierra. Esto se debe a que las condiciones de microgravedad hacen que muchos de los procesos utilizados para producir moléculas cristalinas complejas, incluidas las proteínas y los anticuerpos utilizados en muchos medicamentos, se comporten de manera diferente a como lo hacen en la Tierra.

Por ejemplo, la profesora Anne Wilson, investigadora de la Universidad Butler en Indianápolis, informa que los cristales que crecen en el espacio son más grandes y más uniformes, con un 80% o más de posibilidades de ser mejores que cristales similares cultivados en la Tierra. Agregó que en el espacio las soluciones líquidas no se separan debido a la densidad, ni los sólidos suben o bajan naturalmente en ellas.

El objetivo final de la asociación entre la Agencia Espacial del Reino Unido y el Centro de Bioinformación es desarrollar tecnologías que puedan apoyar la habitabilidad humana sostenible en el espacio, y los experimentos espaciales también son fundamentales a este respecto. Los astronautas experimentan cambios fisiológicos significativos en la microgravedad, incluida la pérdida ósea y muscular, problemas de visión y función inmune alterada, cambios que sólo pueden estudiarse y abordarse con precisión a través de investigaciones espaciales, porque el aumento de la radiación en el espacio no puede simularse completamente en la Tierra.