Los astrónomos han descubierto una señal de radio de hace 8 mil millones de años, lo que significa que viajó a través de más de la mitad de la edad y el ancho del universo observable para llegar aquí. Debido a su amplia experiencia en el universo, esta señal podría ayudarnos a rastrear la materia "faltante".
Esta señal se denomina FRB20220610A y pertenece a una ráfaga de radio rápida (FRB). Como sugiere el nombre, es una ráfaga de ondas de radio nítidas que duran sólo unos pocos milisegundos y parecen provenir de todos los rincones del cielo. Su origen exacto aún no está claro, pero lo más probable es que sean un tipo de estrella de neutrones altamente magnetizada llamada magnetar.
La mayoría de los FRB detectados hasta ahora se originan a cientos de millones o miles de millones de años luz de distancia. El más cercano está a sólo unas pocas decenas de miles de años luz de distancia, dentro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. Sin embargo, la nueva detección del 10 de junio de 2022 es la FRB más distante descubierta hasta la fecha. El equipo de investigación dijo que una distancia de 8 mil millones de años luz probablemente esté cerca del límite de lo que la tecnología moderna puede localizar con precisión.
El Dr. Stuart Ryder, autor principal del estudio, dijo: "Usando el conjunto de antenas de ASKAP, pudimos identificar de dónde vino la explosión. Luego utilizamos el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile para buscar la galaxia fuente y descubrimos que era más antigua y más distante que cualquier otra fuente FRB descubierta hasta la fecha, y probablemente estaba dentro de un pequeño grupo de galaxias en fusión".
La investigación también muestra que las rápidas ráfagas de radio podrían ayudar a los astrónomos a desentrañar otro misterio cósmico: la materia faltante, dijo el equipo. Nuestros mejores modelos del universo sugieren que el universo debería contener cierta cantidad de materia, pero cuando los científicos cuentan todas las galaxias, estrellas, planetas, agujeros negros y todo lo demás, parece haber una brecha enorme: nos falta alrededor del 40 por ciento de nuestro presupuesto normal de materia (a diferencia de la materia oscura, que es algo completamente diferente).
La hipótesis principal es que todo este material flota en el espacio intergaláctico en forma de gas extremadamente difuso. Este gas es tan fino que es casi imposible de detectar, pero ahí es donde entran los FRB. Los astrónomos pueden estudiar los tiempos de llegada de diferentes longitudes de onda de luz en estas señales de radio para inferir la densidad del material que atraviesan. Cuanto más largo es el viaje, más datos contiene, lo que hace que las nuevas señales de radio sean un tesoro escondido. Efectivamente, las nuevas observaciones parecen ser consistentes con la hipótesis del gas intergaláctico difuso, proporcionando algunas de las pruebas más sólidas hasta la fecha.
"Aunque todavía no sabemos qué causa estas enormes explosiones de energía, este artículo confirma que las rápidas explosiones de radio son eventos comunes en el universo y podremos utilizarlas para detectar material intergaláctico y comprender mejor la estructura del universo", dijo el profesor asociado Ryan Shannon, coprimer autor del estudio.
La investigación fue publicada en la revista Science.