Desde 2021, un nuevo clado del virus H5N1 de la influenza aviar altamente patógeno, el 2.3.4.4b, circula entre las aves de todo el mundo. El virus se detectó por primera vez en ganado en Texas hace aproximadamente un año y desde entonces se ha extendido a cientos de granjas en todo Estados Unidos. Decenas de personas han resultado infectadas en América del Norte. En algunos casos, el virus presenta mutaciones que lo hacen mejor para infectar y replicarse en células humanas.

Una serie de hallazgos recientes sugieren que el subtipo actual H5N1 puede presentar un mayor riesgo de causar una pandemia en el ganado vacuno y en las aves de lo que se pensaba anteriormente. Un estudio analizó muestras de sangre de trabajadores de granjas lecheras infectadas con H5N1 en los estados de Michigan y Colorado en EE. UU. y encontró que muchas infecciones humanas no se detectaban. Cada infección brinda más oportunidades para que el virus se adapte a los humanos. Una preimpresión publicada la semana pasada mostró que el clado H5N12.3.4.4b que circula actualmente se une a las células epiteliales respiratorias humanas más fácilmente que las versiones anteriores de H5N1. Además, un estudio publicado en la revista Science por el Instituto de Investigación Scripps (TSRI) señaló que una sola mutación en el sitio de hemaglutinina 226L en el virus 2.3.4.4b es suficiente para cambiar el virus de los receptores de la superficie de las células aviares a los receptores de la superficie de las células humanas. Aunque muchos científicos creen que los virus suelen requerir más de dos mutaciones para adaptarse completamente a los humanos, este hallazgo sugiere que una sola mutación puede aumentar significativamente el riesgo de transmisión.

Entonces, ¿por qué el H5N1 no ha causado todavía una pandemia? Una respuesta sencilla podría ser que el virus aún no ha adquirido la combinación completa de mutaciones necesarias para desencadenar una pandemia. Hasta la fecha, los virus aislados de aves, ganado y humanos no han mostrado signos de portar la mutación de hemaglutinina 226L, lo que puede mejorar significativamente la capacidad del virus para unirse a los receptores humanos. Los investigadores especulan que esta mutación puede afectar negativamente a otras propiedades del virus, requiriendo una segunda mutación para compensar sus desventajas. Es posible que las dos mutaciones también deban aparecer en un orden específico.

En general, para provocar una pandemia humana, el genoma del virus H5N1 necesitaría adquirir una serie de mutaciones que alteren una variedad de proteínas clave. Actualmente, aunque se han observado algunas mutaciones en algunos virus que infectan a los humanos, aún no se ha descubierto que estos virus puedan propagarse de manera efectiva.