Velocidad de curvatura, hiperimpulsión y saltos hiperespaciales: durante décadas, la ciencia ficción nos ha pintado con la perspectiva de viajes interestelares. Pero debido a limitaciones tecnológicas, todavía no estamos cerca de esta realidad. Sin embargo, puede haber una manera: un nuevo estudio explora el potencial de utilizar antimateria como fuente de combustible que podría lanzar naves espaciales al espacio más rápido que cualquier tecnología existente.
Para los no iniciados, la antimateria es el extraño "gemelo malvado" de la materia ordinaria, con carga eléctrica y propiedades físicas opuestas. En casos raros, los dos chocan, provocando la aniquilación y la liberación de energía pura en un evento explosivo. Sólo se necesitan pequeñas cantidades de antimateria para generar cantidades astronómicas de energía, millones de veces más potentes que los combustibles convencionales como el propulsor de cohetes.
Los investigadores de la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos, que realizaron el estudio, hicieron números y los resultados son alucinantes. En teoría, solo un gramo de antimateria, específicamente antihidrógeno, podría generar suficiente energía para impulsar 23 transbordadores espaciales.
"Para poner esta escala en contexto, esta energía, medida en kilogramos, es aproximadamente 10 mil millones de veces la de la combustión de hidrógeno y oxígeno en el motor principal del transbordador espacial y 300 veces la de la reacción de fusión en el núcleo del Sol", señalan los investigadores en el estudio publicado en la revista Science Direct.
Además, el impulso específico del motor de antimateria puede alcanzar teóricamente la asombrosa cifra de 20 millones de metros por segundo, lo que, según los investigadores, puede hacer que "la propulsión interestelar sea una meta más que un sueño".
Con este tipo de empuje, un cohete de antimateria tripulado no sólo podría explorar el sistema solar; De hecho, podría navegar hacia estrellas cercanas durante una vida humana normal. De hecho, los investigadores hablan de viajar a través del sistema solar en días o semanas.
En definitiva, estas cifras son muy alentadoras. Pero como siempre ocurre con las teorías, tienen un gran problema. La antimateria no es un recurso común y existen algunos obstáculos técnicos y económicos importantes.
Primero, la antimateria se evapora instantáneamente cuando entra en contacto con la materia normal. Aislarlo y almacenarlo requiere sistemas de contención extremadamente complejos (y costosos) que utilicen potentes campos electromagnéticos. El récord actual es de sólo 16 minutos antes de la aniquilación en el colisionador de partículas del CERN.
Luego están los costos astronómicos de crear antimateria. La misma instalación del CERN sólo puede producir unos 10 nanogramos al año, a un precio de millones por gramo. Producir suficiente combustible de antimateria para cohetes requeriría enormes presupuestos y una producción de antimateria sofisticada que excede con creces las capacidades actuales.
Sin embargo, si bien estos obstáculos son enormes, no tienen por qué ser obstáculos permanentes. El documento señala que la investigación y el desarrollo continuos pueden ayudar a abordar los desafíos de contención y fabricación. Ojalá esto suceda en nuestra vida.