Una nueva investigación publicada en la revista ACS Central Science encuentra que el carbamato, un aminoácido simple, puede haberse formado en el hielo interestelar cerca de estrellas o planetas, mucho antes de que se formara la vida en la Tierra. Esto sugiere que los ingredientes básicos para la vida pueden haberse originado en el espacio exterior y haber sido traídos a la Tierra a través de meteoritos o cometas.
Una nueva investigación sugiere que el carbamato, un aminoácido esencial, puede haberse originado en el hielo interestelar, lo que sugiere que los componentes básicos de la vida son anteriores a la Tierra y pueden haber sido transportados a través de meteoritos.
Aunque la vida en la Tierra es relativamente nueva desde una perspectiva geológica, los ingredientes que la formaron pueden ser mucho más antiguos de lo que se pensaba. El carbamato, el aminoácido más simple, puede haberse formado en el hielo interestelar junto a estrellas o planetas, según una investigación publicada el 29 de noviembre en la revista ACS Central Science. Los hallazgos podrían usarse para entrenar instrumentos del espacio profundo como el Telescopio Espacial James Webb para buscar moléculas prebióticas en regiones distantes del universo donde se forman estrellas.
Durante mucho tiempo se ha planteado la hipótesis de que uno de los componentes básicos de la vida, los aminoácidos, puede haberse formado durante reacciones en la "sopa primordial" de la Tierra durante los primeros tiempos biológicos. Sin embargo, otra teoría sugiere que los meteoritos pueden haber traído aminoácidos a la superficie de la Tierra. Estas rocas espaciales podrían ser moléculas extraídas del polvo o del hielo interestelar (agua y otros gases congelados en las frías temperaturas del espacio exterior). Pero como los meteoritos provienen de lugares tan lejanos del universo, los científicos no pueden evitar preguntarse: ¿dónde y cuándo se formaron estas moléculas? Para ayudar a responder estas preguntas, Ralf Keizer, Agnes Zhang y sus colegas querían estudiar posibles reacciones químicas en el hielo interestelar que alguna vez existió cerca de estrellas y planetas recién formados.
El equipo hizo modelos de hielo interestelar que contenían amoníaco y dióxido de carbono, los depositó sobre un sustrato de plata y los calentó lentamente. Utilizando espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier, descubrieron que el carbamato y el carbamato de amonio comienzan a formarse a -348°F y -389°F (62 Kelvin y 39 Kelvin), respectivamente. Estas bajas temperaturas sugieren que estas moléculas, que pueden convertirse en aminoácidos más complejos, pueden haberse formado durante las etapas más tempranas y frías de la formación estelar.
Además, los investigadores descubrieron que a temperaturas más altas, similares a las producidas por las estrellas recién formadas, dos moléculas de carbamato pueden unirse para formar un gas estable. El equipo especula que estas moléculas pueden haber sido incorporadas a las materias primas del sistema solar, incluido el nuestro, y luego llevadas a la Tierra primitiva por cometas o meteoritos después de que se formó la Tierra. Esperan que este trabajo sirva de base para investigaciones futuras que utilicen potentes telescopios para buscar evidencia de moléculas prebióticas en los confines distantes del espacio.