La comunidad científica sigue muy dividida sobre si la Tierra ha entrado en un período de sexta extinción masiva. Un nuevo estudio, basado en la base de datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), realizó un análisis sistemático de los datos de extinción de más de 163.000 especies y 22.000 géneros en los últimos cinco siglos. Los resultados muestran que la tasa de extinción a nivel de género de los mamíferos es inferior al 2%, y la tasa de extinción a nivel de género de todos los grupos de especies no supera el 0,5%, lo que es muy inferior al umbral reconocido por la comunidad científica como un evento de "extinción masiva" que requiere que desaparezca el 75% de las especies.
La investigación fue publicada recientemente en la revista PLOS Biology.
El estudio señaló que los eventos de extinción de especies que han ocurrido tienen una fuerte clasificación y concentración geográfica: la mayoría de los géneros extintos se concentran en mamíferos y aves, y alrededor del 75% son endémicos de las islas. Desde principios del siglo XX, la tasa de extinción global ha mostrado una importante tendencia a la baja, lo que indica que el impacto de las primeras actividades de desarrollo humano (como la colonización de islas) sobre las especies endémicas ha constituido la principal causa de extinción histórica, pero no necesariamente predice futuras extinciones a gran escala.
Sin embargo, varios estudios anteriores plantean objeciones. Equipos relevantes de la Universidad de Stanford en Estados Unidos y de la Universidad Nacional Autónoma de México creen que utilizar únicamente como criterio la extinción definitiva de una especie puede subestimar gravemente el alcance real de la crisis ecológica. El rápido colapso del tamaño de la población (como la fuerte disminución del número mundial de insectos) también tiene consecuencias ecológicas catastróficas y afecta más directamente las funciones de los ecosistemas y la supervivencia de la civilización humana. Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos enfatizan que cuando se comunica sobre la pérdida de biodiversidad, se debe equilibrar la precisión científica y la confianza del público.
El consenso de la comunidad científica es: ya sea que se la llame "extinción masiva" o no, la pérdida de biodiversidad global se está acelerando, y se necesitan con urgencia intervenciones de conservación y respuestas políticas a través de escalas y categorías.
