Investigadores de la Universidad Western Sydney en Australia están ensamblando una supercomputadora diseñada para simular la máquina de aprendizaje más eficiente del mundo: un monstruo neuromórfico capaz de realizar las mismas 228 billones de operaciones sinápticas por segundo que el cerebro humano. A medida que amanece la era de la inteligencia artificial, queda claro que este loco salto tecnológico es uno de los más importantes en la historia de la tierra y pronto penetrará en todos los aspectos de nuestras vidas. Pero todo depende de una potencia informática absolutamente enorme.
De hecho, según las tendencias actuales, los servidores de IA vendidos por NVIDIA por sí solos pueden consumir más energía cada año que muchos países pequeños. En un mundo que se esfuerza por descarbonizarse, esa carga energética es un enorme lastre.
Sin embargo, la naturaleza ha resuelto este problema. El cerebro humano sigue siendo el más avanzado en la actualidad, capaz de aprender rápidamente a partir de pequeñas cantidades de datos confusos y ruidosos, o de procesar el equivalente a mil millones de billones de operaciones matemáticas por segundo, consumiendo sólo 20 vatios de energía.
Es por eso que un equipo de la Universidad Western Sydney está construyendo la supercomputadora neuromórfica DeepSouth, la primera máquina capaz de simular redes neuronales a escala del cerebro humano.
El profesor André van Schaik, director del Centro Internacional de Sistemas Neuromórficos, dijo: "Nuestra incapacidad para simular redes similares al cerebro a escala ha obstaculizado nuestro progreso en la comprensión de cómo el cerebro usa las neuronas para realizar cálculos".
Se espera que DeepSouth entre en funcionamiento en abril de 2024. El equipo de investigación espera que pueda procesar cantidades masivas de datos a altas velocidades siendo mucho más pequeño y consumiendo mucha menos energía que otras supercomputadoras debido al método de red neuronal de picos.
Tiene un diseño modular y escalable utilizando hardware disponible comercialmente, por lo que puede ampliarse o contratarse en el futuro para adaptarse a diversas tareas. La empresa tiene como objetivo acercar el procesamiento de la IA a la forma en que funciona el cerebro humano, al mismo tiempo que aprende más sobre el cerebro y espera lograr avances relevantes para otros campos.
Sorprendentemente, otros investigadores están abordando el mismo problema desde la dirección opuesta, y algunos equipos han comenzado a utilizar tejido cerebral humano real como parte de chips de computadora semimecánicos, con resultados impresionantes.
aprender más:
https://www.westernsydney.edu.au/newscentre/news_centre/more_news_stories/world_first_supercomputer_capable_of_brain-scale_simulation_being_built_at_western_sydney_university