Recientemente se vio al fabricante estadounidense de automóviles eléctricos Tesla probando taxis sin conductor en las vías públicas de Austin, Texas. Algunos vehículos fueron conducidos sin nadie en los asientos delanteros, lo que marcó un paso clave para la empresa en la eliminación de la supervisión del oficial de seguridad.

En los últimos meses, las operaciones de taxis autónomos de Tesla en Austin y San Francisco estaban equipadas con monitores de seguridad humanos que podían intervenir en el control del vehículo mediante un dispositivo de "parada de emergencia" cuando fuera necesario: en Austin, el oficial de seguridad se sentaba en el asiento del pasajero, y en San Francisco, se sentaba en el asiento del conductor. Los servicios relacionados aún no están completamente abiertos al público, pero dependen de listas de espera de usuarios para operar a pequeña escala.
El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, ha dicho que la razón para conservar los monitores humanos en el automóvil es una "paranoia sobre la seguridad" más que una falta de capacidades técnicas, y predijo que la compañía eliminará los monitores de seguridad para fines de 2025. Recientemente circularon dos videos en la plataforma social
El desarrollo se produce mientras Waymo, la empresa de vehículos autónomos propiedad de Alphabet, matriz de Google, continúa liderando el camino en operaciones comerciales: ha realizado más de 14 millones de viajes pagos solo en 2025 y planea expandirse a 20 nuevas ciudades el próximo año. A pesar de esto, Musk ha afirmado repetidamente que Tesla tendrá la ventaja de lograr una conducción totalmente autónoma en el futuro con su gran escala de vehículos a la venta. Sin embargo, esta afirmación ha sido cuestionada e ignora la realidad de que la mayoría de los modelos Tesla actualmente en circulación no tienen las capacidades de hardware necesarias para admitir una conducción totalmente autónoma.
Actualmente, Tesla no ha transportado pasajeros que paguen en estos vehículos de prueba sin conductor, ni ha publicado ningún dato de seguridad que pueda compararse directamente con los puntos de referencia de conducción humana. En el contexto de las agencias reguladoras y el público que prestan cada vez más atención a la seguridad de la conducción autónoma y a los productos de la competencia que aceleran su despliegue comercial, el lanzamiento de pruebas no supervisadas por parte de Tesla en Austin no sólo se considera un paso hacia el cumplimiento del cronograma de Musk, sino que también desencadenará discusiones externas sobre su madurez tecnológica y responsabilidades de seguridad.