Un nuevo estudio muestra que la boca puede ser un reflejo más sensible del estado metabólico del cuerpo que la báscula. Los científicos han descubierto que las personas obesas tienen un microbioma oral completamente diferente al de las personas con un peso saludable.Este descubrimiento cambia el enfoque de la investigación de la flora intestinal tradicional a la cavidad bucal, lo que sugiere que los microorganismos orales pueden convertirse en un biomarcador importante para monitorear la salud metabólica y se espera que cambie nuestra comprensión tradicional sobre cómo detectar indicadores biológicos relacionados con la obesidad.

La obesidad es una enfermedad crónica y recurrente afectada por la dieta, la genética y el estilo de vida, que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo. Aunque investigaciones anteriores sobre las bases biológicas de la obesidad se han centrado principalmente en el denso ecosistema microbiano del intestino, el vínculo potencial entre los microbios orales y la obesidad ha recibido menos atención. Un nuevo estudio publicado recientemente en Cell Reports llena este vacío. Investigadores de la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi analizaron muestras de saliva de 628 adultos y descubrieron que el microbioma oral de los pacientes obesos no sólo se diferencia del de la gente común en la composición de especies bacterianas, sino que también tiene diferencias significativas en las funciones activas de sus microorganismos.
Para profundizar más, el equipo de investigación no se limitó a una simple clasificación de especies microbianas, sino que analizó más a fondo las actividades genéticas dentro de la flora bucal, es decir, centrándose en lo que "hacen" estas bacterias. Los resultados muestran que el ecosistema bucal no es un entorno pasivo, sino que puede reflejar la salud sistémica a través de la actividad metabólica. En los participantes obesos, las vías bacterianas asociadas con la fermentación del azúcar y la producción de ácido láctico eran más activas, mientras que se reducía la capacidad de producir ciertos nutrientes esenciales. Los datos muestran que el índice de masa corporal (IMC) es uno de los factores más importantes que impulsan la variación en el microbioma oral, lo que sugiere que el microbioma oral refleja un estado metabólico más amplio.
El estudio señala que estos cambios tienen claras implicaciones metabólicas. Las especies relacionadas con la inflamación y la producción de lactato fueron más prominentes en las personas obesas, como los proinflamatorios Streptococcus parasanguinis y Actinomyces oris, y el Oribacterium sinus productor de lactato; al mismo tiempo, se redujeron las especies relacionadas con la síntesis de nutrientes. Esta reorganización metabólica es profunda: 94 vías metabólicas difieren entre los dos grupos, principalmente involucrando la degradación de carbohidratos, el metabolismo de aminoácidos y la producción de pequeñas moléculas de señalización. El ejemplo más obvio es la forma en que los microbios orales procesan el azúcar: los genes implicados en la producción de lactato, que se sabe que está estrechamente relacionado con la resistencia a la insulina y el estrés cardiometabólico, son más activos en personas obesas. Además, los niveles de metabolitos que afectan el apetito y el equilibrio energético, como la uridina y el uracilo, aumentan, mientras que las vías responsables de la síntesis de vitaminas B específicas están menos activas.
Los investigadores enfatizan que estos hallazgos no se limitan a la secuenciación microbiana. Al combinar datos del microbioma con metabolómica salival y marcadores sanguíneos clínicos, descubrieron que varias vías microbianas alteradas estaban asociadas con triglicéridos, enzimas hepáticas y otros marcadores cardiometabólicos. Cuando los investigadores incorporaron datos del microbioma oral en el modelo predictivo, la capacidad del modelo para diferenciar entre individuos obesos y de peso saludable mejoró significativamente.
Sin embargo, debido a que este estudio es transversal, aún no es posible determinar si estos cambios microbianos son la causa de la obesidad o una consecuencia de la obesidad. El equipo de investigación dijo que estos patrones pueden reflejar cambios metabólicos subyacentes en lugar de impulsar directamente la obesidad. Este es también el mayor suspenso que queda en el estudio: ¿es causa y efecto o correlación? Como siguiente paso, el equipo planea realizar estudios longitudinales en poblaciones para determinar si estas firmas del microbioma oral preceden a la enfermedad metabólica. Si se confirma esta asociación, las pruebas de saliva pueden convertirse en el futuro en una herramienta práctica y no invasiva de detección temprana o de intervención dirigida para predecir el riesgo de aumento de peso, resistencia a la insulina o deterioro cardiometabólico.