El rover Curiosity de la NASA ha descubierto algunas de las moléculas orgánicas más grandes jamás encontradas en Marte, y los científicos dicen que los procesos geológicos ordinarios pueden no explicar completamente su presencia. Un nuevo estudio científico sugiere que los procesos abióticos conocidos pueden no ser suficientes para explicar la cantidad de material orgánico encontrado en muestras de rocas marcianas por el rover Curiosity. Los compuestos orgánicos son moléculas construidas alrededor de átomos de carbono y, en la Tierra, las reacciones químicas basadas en el carbono forman la base de la vida, aunque algunas moléculas orgánicas también pueden crearse mediante reacciones químicas no vivas.

Curiosity, que ha estado explorando el cráter Gale desde 2012, cuenta con un laboratorio de química compacto llamado SAM, abreviatura de Análisis de muestras en Marte. El instrumento calienta el polvo de roca perforado y estudia los gases liberados, lo que permite a los científicos identificar diferentes moléculas atrapadas en su interior.
En marzo de 2025, los investigadores anunciaron que habían detectado pequeñas cantidades de decano, undecano y dodecano en muestras de rocas analizadas por el rover. Estos hidrocarburos, compuestos únicamente de carbono e hidrógeno, son las moléculas orgánicas más grandes jamás encontradas en Marte. Los científicos creen que estos compuestos pueden ser fragmentos de ácidos grasos conservados en la antigua lutita del cráter Gale. La lutita se forma a partir de sedimentos de grano fino que alguna vez se depositaron en el agua, lo que sugiere que pueden haber existido lagos en el área hace miles de millones de años. En la Tierra, los ácidos grasos son componentes importantes de las membranas celulares y son producidos con mayor frecuencia por organismos vivos, aunque ciertos procesos geológicos también pueden producir moléculas similares en las condiciones adecuadas.
Los instrumentos del Curiosity pueden detectar y medir moléculas, pero no pueden determinar si fueron creadas por vida. Debido a esta limitación, los investigadores iniciaron un estudio de seguimiento para examinar si las fuentes abióticas podrían explicar los hallazgos. Una posibilidad es que los meteoritos transportaran compuestos orgánicos a la superficie marciana. Se sabe que los meteoritos contienen material rico en carbono y Marte ha experimentado frecuentes impactos a lo largo de su historia. Los científicos evaluaron si este método de transporte externo, junto con otras reacciones químicas no biológicas, podría explicar los niveles medidos de compuestos orgánicos en las rocas.
En un artículo publicado el 4 de febrero en la revista Astrobiology, el equipo informa que las fuentes abióticas que analizaron no pueden explicar completamente la abundancia observada de materia orgánica. Con base en estos resultados, dicen que es razonable considerar la hipótesis de que los organismos puedan estar involucrados en la producción de estas moléculas.
Para comprender mejor cuánto material orgánico podría haber estado presente inicialmente, los investigadores combinaron experimentos de radiación de laboratorio con simulaciones por computadora y datos de Curiosity. Marte carece de la espesa atmósfera de la Tierra y del campo magnético global, lo que expone su superficie a la radiación cósmica. Con el tiempo, esta radiación descompone gradualmente moléculas complejas. El equipo de investigación intentó "retroceder" el reloj hasta unos 80 millones de años, que es el tiempo estimado que la roca ha estado expuesta en la superficie marciana. Al simular cómo la radiación destruye los compuestos orgánicos durante este tiempo, estimaron cuánto material estaba presente antes de que ocurriera la degradación. Sus cálculos sugieren que la cantidad original puede haber excedido con creces lo que se puede producir mediante procesos abióticos estándar conocidos.
Los investigadores advierten que se necesita más investigación antes de determinar qué tan rápido se desintegran las moléculas orgánicas en rocas similares a Marte y en condiciones ambientales similares a las de Marte. Mejores simulaciones de laboratorio ayudarán a refinar estas estimaciones. Actualmente, estos hallazgos no confirman que alguna vez existió vida en Marte. En cambio, destacan que la historia de la química conservada en las rocas marcianas puede ser más compleja de lo que se pensaba anteriormente, y que las explicaciones no vivientes por sí solas pueden no resolver completamente el misterio.