Según un estudio reciente publicado en la revista Nature, es posible que los primeros antepasados de todos los vertebrados (incluidos los humanos) no vieran el mundo con sólo dos ojos como lo hacemos hoy, sino que tenían cuatro ojos. Este sorprendente descubrimiento sugiere que los "ojos de la frente" extra de estas antiguas criaturas no desaparecieron por completo, sino que evolucionaron hasta convertirse en la glándula pineal, que está enterrada profundamente en el cerebro humano y es responsable de regular nuestros ciclos de sueño, aunque ya no tiene una función de imagen.

El estudio se basa en fósiles encontrados en la región de Kunming en China, un área conocida por su conjunto de fósiles bien conservados del período Cámbrico temprano (hace unos 518 millones de años). Los investigadores Sihang Zhang y Peiyun Cong descubrieron aquí dos especímenes de pez Kunming (myllokunmingid), que se cree que son los primeros vertebrados conocidos. En el fósil se conservan claramente cuatro manchas negras en la parte frontal de la cabeza: una mancha más grande a cada lado (los ojos normales) y un segundo par de manchas más pequeñas entre ellas, justo encima de la cabeza.
La comunidad científica ha pensado durante mucho tiempo que este par de estructuras intermedias son los sacos nasales (el órgano del olfato). Sin embargo, esta explicación siempre ha sido cuestionable porque los primeros vertebrados de la época solían tener una sola fosa nasal. Para desentrañar el misterio, el equipo analizó los fósiles bajo un microscopio electrónico y encontró melanosomas (pequeñas inclusiones que contienen melanina) dentro de estas estructuras. La melanina no sólo determina el color de los ojos, sino que, lo que es más importante, absorbe la luz para formar imágenes. Jakob Vinther, coautor del estudio de la Universidad de Bristol, dijo que los fósiles de melanina más antiguos descubiertos anteriormente solo se remontan al período Carbonífero, hace unos 300 millones de años, pero este descubrimiento adelanta significativamente este registro a hace 518 millones de años, lo cual es muy emocionante.
Además de la melanina, los investigadores también encontraron impresiones del cristalino dentro de estos órganos, lo que confirma aún más que efectivamente son ojos. Winser explicó que esto significa que estos animales no sólo tienen dos ojos grandes a los lados de sus cuerpos, sino también dos ojos pequeños en la parte superior de sus cabezas, y estos cuatro ojos son todos "ojos de cámara" con capacidades de imágenes. Winser se lamenta: "Imagínese que nuestros antepasados usaran cuatro ojos para observar el mundo cuando nadaban en el océano hace 500 millones de años. Es simplemente increíble. Esto probablemente les dio un campo de visión más amplio".
El estudio señaló que estos primeros vertebrados se encontraban en la parte inferior de la cadena alimentaria. Como filtradores, enfrentaron una tremenda presión para sobrevivir. En los océanos cámbricos llenos de depredadores, tener un campo de visión más amplio y la capacidad de detectar el peligro desde arriba habría sido una enorme ventaja evolutiva. Con el tiempo, el nicho ecológico de los vertebrados ha cambiado, evolucionando de filtradores pasivos a carnívoros activos. Durante este proceso, el par de ojos en la parte superior de la cabeza degeneraron gradualmente, perdieron su función visual y finalmente evolucionaron hasta convertirse en la glándula pineal, un órgano neuroendocrino no sensorial responsable de secretar melatonina y regular el reloj biológico.
Elias Warshaw, paleontólogo del University College de Londres que no participó en el estudio, expresó su aprobación por el descubrimiento. Él cree que la hipótesis propuesta en este estudio ha sido completamente probada y los resultados están razonablemente explicados, lo que ayudará a los científicos a describir más claramente las primeras etapas de la evolución de los vertebrados. Este descubrimiento no sólo reescribe nuestra comprensión de la apariencia de nuestros ancestros antiguos, sino que también revela los orígenes antiguos del misterioso órgano que se encuentra en lo profundo del cerebro humano.