Un vago aroma a humedad no es un simple subproducto de las vicisitudes de las momias del antiguo Egipto, sino un "archivo olfativo" sellado en el tiempo y el espacio. Las últimas investigaciones muestran que este olor único proviene de una variedad de sustancias químicas emitidas por las momias, lo que detalla cómo el antiguo Egipto continuó mejorando las fórmulas de embalsamamiento y las técnicas de entierro durante más de dos mil años.

El estudio, dirigido por un equipo de químicos de la Universidad de Bristol en el Reino Unido, observó que el olor típico de una momia está estrechamente relacionado con diversas sustancias utilizadas en el proceso de embalsamamiento y la forma en que se trató el sudario. Los investigadores destacan que el análisis sistemático de estos componentes del olor marca un avance clave en la comprensión de la historia del antiguo Egipto y los rituales de momificación, ayudando a reconstruir cómo esta tradición se volvió cada vez más sofisticada con el tiempo.

A diferencia de los métodos de análisis anteriores que requerían la extracción con solventes de reliquias culturales y podían dañar las muestras, este estudio adoptó una tecnología completamente no destructiva y solo tomó muestras del aire alrededor de los fragmentos muy pequeños de la momia, que no son más grandes que granos de pimienta. Los investigadores utilizan microextracción en fase sólida combinada con cromatografía de gases y espectrometría de masas de alta resolución para capturar, separar e identificar compuestos orgánicos volátiles en el aire alrededor de la muestra, obteniendo así su "huella digital de olor" sin destruir directamente los restos.

Los resultados relevantes se publicaron en el Journal of Archaeological Science. El equipo analizó un total de 35 muestras de pasta de embalsamamiento y sudarios de 19 momias, que abarcan aproximadamente desde el 3200 a.C. hasta el 395 d.C., cubriendo más de 2.000 años de la historia del antiguo Egipto. En total, el análisis detectó 81 compuestos orgánicos volátiles diferentes, cada uno de los cuales proporcionó pistas sobre el tiempo y la receta sobre los ingredientes y procesos utilizados en ese momento.

El estudio encontró además que incluso en niveles extremadamente bajos, estas moléculas de olor aún se pueden dividir en cuatro categorías principales, correspondientes a diferentes fuentes materiales: los aceites y las grasas generan una variedad de compuestos aromáticos y ácidos grasos de cadena corta; la cera de abejas libera ácidos monocarboxílicos y ácidos cinámicos; las resinas vegetales aportan compuestos aromáticos y sesquiterpenos; y el asfalto libera compuestos de decalina. A través de estas "firmas" químicas, los científicos pudieron deducir los materiales específicos, como grasa, cera de abejas, resina y asfalto, involucrados en la fórmula anticorrosión.

Desde una perspectiva temporal, los perfiles químicos emitidos por las momias han cambiado significativamente en las diferentes etapas históricas. Los componentes volátiles de los individuos anteriores eran principalmente aceites y grasas relativamente simples; en las etapas posteriores, aparecieron en las muestras fórmulas de mezcla más complejas, que incluían no solo materiales locales, sino también costosas resinas y asfalto importados. El equipo de investigación señaló que el costo de estas materias primas importadas es mayor y el procesamiento es más profesional, lo que refleja que con el desarrollo de los tiempos, la antisepsia del antiguo Egipto se ha vuelto más refinada y profesional en términos de selección de fórmulas y control de procesos.

Los investigadores también notaron que la "composición del olor" de diferentes partes del cuerpo es diferente, lo que significa que los embalsamadores pueden usar fórmulas y procesos diferenciados para partes como la cabeza y el torso. Tomando muestras de la cabeza como ejemplo, los patrones de combinación de compuestos volátiles a menudo son diferentes de los del torso, lo que implica que los antiguos egipcios pueden haber aplicado tratamientos específicos a diferentes partes en términos de efectos de preservación, significado ritual o símbolos de estatus. El equipo de investigación afirmó que este fenómeno aún necesita un análisis más profundo para aclarar las motivaciones y la lógica de etiqueta detrás de las diferencias en las fórmulas.

Los coautores de la Universidad de Bristol señalaron que el método de análisis de volatilidad utilizado esta vez es extremadamente sensible y puede identificar marcadores clave en concentraciones muy bajas. Por ejemplo, los biomarcadores de asfalto que antes eran difíciles de detectar mediante el análisis tradicional de residuos solubles ahora se pueden capturar claramente mediante un análisis altamente sensible de los componentes del olor. Esta tecnología amplía la dimensión de la investigación sobre las prácticas funerarias del antiguo Egipto y proporciona una imagen más clara y completa para reconstruir fórmulas de embalsamamiento, selección de materiales y estrategias de preservación a largo plazo.

Este método no destructivo basado en el muestreo del aire tiene un importante valor práctico para museos y colecciones patrimoniales. Los investigadores enfatizaron que el análisis de olores puede usarse como primer paso en la detección de momias. Puede obtener rápidamente información química sin tocar ni pelar el sudario, ni destruir los restos tomando muestras, ayudando así a los curadores a evaluar el estado de la colección y determinar si son necesarios más muestreos y análisis. Al mismo tiempo, el muestreo físico tradicional sigue desempeñando un papel insustituible cuando se requiere una investigación en profundidad, pero ahora puede complementar el análisis volátil para formar un camino de investigación más seguro y sistemático.

El autor del artículo dijo que al interpretar el "código olfativo" de las momias, los científicos no sólo restauraron las opciones técnicas de los antiguos egipcios para la muerte y la preservación del cuerpo, sino que también pudieron vislumbrar sus cambios históricos en las creencias religiosas, el comercio económico y los intercambios tecnológicos. Estas moléculas de olor, que han estado selladas durante miles de años, ahora se están redescubriendo en forma científica, brindándonos una nueva forma de ingresar al mundo antiguo sin tocar un solo sudario.