Según un informe del último número de la revista Nature, un equipo de investigación científica internacional analizó datos de observación por satélite y descubrió que el brillo general de la luz artificial nocturna en todo el mundo aumentó un 16% entre 2014 y 2022. Sin embargo, esta tendencia no es universal. Algunas áreas que han sido afectadas por guerras y desastres naturales, así como aquellos países que han implementado políticas efectivas de conservación de energía y control de la contaminación lumínica, han mostrado una tendencia al "oscurecimiento".


El aumento continuo de la luz artificial provocará una serie de problemas, entre ellos afectar el sueño humano, alterar los ritmos biológicos de animales y plantas, exacerbar la contaminación lumínica y debilitar la visibilidad del cielo estrellado. Sin embargo, las investigaciones muestran que los cambios en el brillo nocturno global no aumentan de manera uniforme, sino que aumentan y disminuyen en diferentes regiones, formando un patrón "similar a un rompecabezas". En 2022, Estados Unidos ocupará el primer lugar en el mundo en términos de brillo nocturno total, seguido de China, India, Canadá y Brasil.

Desde la perspectiva de los factores impulsores, el crecimiento del brillo proviene principalmente de la urbanización acelerada, la expansión de la infraestructura y la electrificación rural, con los aumentos más significativos en el África subsahariana y el sudeste asiático. La disminución del brillo se divide en dos categorías: la atenuación repentina se debe principalmente a desastres naturales, fallos de la red eléctrica y conflictos armados; La atenuación progresiva está relacionada principalmente con políticas de ahorro de energía y medidas de reducción de la contaminación lumínica. Esta tendencia está presente en algunas partes de Europa.

El equipo de investigación utilizó productos de imágenes del sistema de detección remota de luz nocturna "Black Marble" de la NASA. Este sistema se basa en los datos de observación obtenidos por el grupo de radiómetros de imágenes infrarrojas visibles y utiliza algoritmos para eliminar factores de interferencia como la luz de la luna, la aurora y la nubosidad. En comparación con estudios anteriores que se basaban en datos sintéticos anuales o mensuales, este método puede reflejar con mayor precisión los cambios en la fuente de luz nocturna en la superficie.

Sin embargo, los sensores satelitales actuales no son lo suficientemente sensibles a la banda de luz azul, y la iluminación moderna utiliza ampliamente luces LED blancas, que emiten altos componentes de luz azul. Esto significa que es posible que el aumento de brillo real en algunas áreas no se capture por completo.

Investigaciones anteriores han demostrado que durante la última década, el brillo del cielo nocturno en áreas habitadas por humanos ha aumentado casi un 10% por año. Esta iluminación nocturna en continuo aumento está "borrando" el cielo estrellado, lo que tiene un profundo impacto en las observaciones astronómicas, la salud humana y los ecosistemas.