Una investigación reciente sobre la interfaz cerebro-computadora se ha vuelto viral. Los investigadores han permitido que los monos se muevan libremente en un mundo virtual confiando únicamente en su cerebro y sus pensamientos, sin depender de sus manos ni de sus pies, como en una película de ciencia ficción. La investigación proviene de la Universidad de Lovaina en Bélgica,El equipo implantó dispositivos de interfaz cerebro-computadora en tres monos rhesus y luego los conectó a la escena del bosque en realidad virtual. El mono sólo necesita pensar en ello para controlar el avatar virtual para navegar hacia adelante y hacia atrás en el entorno y cambiar entre diferentes tareas.
Todo el proceso no requiere ningún movimiento físico y está completamente impulsado por señales cerebrales. El sistema puede leer las intenciones de movimiento del mono en tiempo real y convertirlas rápidamente en instrucciones de movimiento en el espacio virtual, permitiéndole explorar la escena virtual sin problemas.

La mayoría de los experimentos anteriores de interfaz cerebro-computadora solo podían completar instrucciones simples, como controlar un brazo robótico para agarrar o realizar una sola acción.Esta vez es diferente. El mono puede navegar continuamente, cambiar de dirección de forma independiente y cambiar de manera flexible entre múltiples tareas, lo que se acerca más a las actividades autónomas reales.
Los investigadores dicen que esto es una señal de que las interfaces cerebro-computadora ya no son simples demostraciones en el laboratorio y están comenzando a avanzar en una dirección más práctica. En el futuro, si esta tecnología madura, podrá ayudar a las personas con parálisis a recuperar su capacidad de moverse, controlar dispositivos con sus pensamientos e incluso comunicarse y actuar con normalidad en el mundo virtual.
El proceso experimental fue estable y confiable. Los monos se adaptaron rápidamente al método de control mental y se volvieron cada vez más competentes en el bosque virtual. Esto también demuestra que el cerebro puede adaptarse rápidamente a dispositivos externos y utilizar la interfaz cerebro-computadora como una parte natural del cuerpo.
Este avance no sólo hace realidad escenas de ciencia ficción, sino que también abre un nuevo espacio para la rehabilitación médica y la investigación en neurociencia.
