El gobierno de Argentina levantó las restricciones a las importaciones el martes y su banco central se preparó para emitir bonos en dólares para pagar la deuda comercial extranjera, avanzando aún más la agenda de libre comercio del presidente Javier Milley. La autoridad tributaria reemplazó el martes su sistema de gestión de importaciones por uno más basado en datos. El sistema original requería que las empresas aprobaran manualmente cada lote de productos al importar, un proceso engorroso.

"A partir de hoy normalizaremos los trámites de importación, que han sido obstructivos en el pasado, generaron mayores presiones inflacionarias y generaron escasez de oferta", escribió en las redes sociales el ministro de Economía, Luis Caputo. "Las burocracias gubernamentales ya no tendrán el poder de decidir quién puede importar bienes".


A falta de dólares, el gobierno anterior de Argentina frenó las importaciones en un intento por mantener los controles cambiarios que llevaron a un peso sobrevaluado. El gobierno de Milley anunció una devaluación del peso de más del 50% en su primera semana completa en el cargo, y el banco central ha comenzado a reconstruir las agotadas reservas de divisas, un paso clave hacia la normalización del comercio.

La escasez de importaciones ha perjudicado a la economía real en los últimos meses, y algunos hospitales informaron que no podían traer el equipo necesario fabricado en el extranjero. Incluso las grandes empresas internacionales se han visto afectadas. La fábrica de General Motors suspendió temporalmente la producción en octubre debido a la escasez de autopartes.

El banco central está tomando nuevas medidas para ayudar a las empresas a reanudar el comercio a medida que el gobierno desarrolla nuevos sistemas para los importadores. La autoridad monetaria planea licitar el miércoles bonos en dólares a tres años para importadores que deben un total de alrededor de 30 mil millones de dólares a proveedores extranjeros debido a limitaciones de capital. Los bonos, que tienen una tasa de interés anual del 5% y pueden comprarse en pesos, tienen como objetivo ayudar al banco central a absorber parte de los pesos para aliviar las presiones inflacionarias.