A medida que la NASA acelera el ritmo de construcción de un hábitat permanente en la Luna, los investigadores científicos han comenzado a ampliar su atención de los problemas de ingeniería a otro desafío igualmente crítico: los riesgos psicológicos y de comportamiento que pueden surgir de la residencia lunar a largo plazo.

Según los informes, un equipo de investigación de la Universidad George Mason en Virginia, EE. UU., ha desarrollado un nuevo modelo para simular las relaciones dinámicas y el comportamiento grupal de los equipos de astronautas durante los viajes espaciales de larga duración, y ha publicado una investigación relevante en "PLOS One". El equipo de investigación cree que abordar los riesgos de comportamiento en misiones espaciales de larga duración es tan importante como resolver problemas técnicos y de ingeniería.

El líder del estudio, Raymond Vera, dijo que las consecuencias catastróficas pueden no comenzar con un accidente grave, sino con conflictos interpersonales aparentemente ordinarios, una caída de la moral o repetidos fracasos en las misiones. En su opinión, una vez que estos problemas entran en un circuito de retroalimentación, pueden amplificarse gradualmente, debilitando el mantenimiento, la producción de recursos y la eficiencia operativa general, lo que eventualmente conducirá a una escasez de recursos clave como el aire, el agua y los alimentos. En casos graves, pueden incluso derivar en fracasos de la misión y poner en peligro vidas.

Esta investigación está estrechamente relacionada con los objetivos del programa Artemis de la NASA. El plan tiene como objetivo establecer una presencia humana permanente en la Luna y allanar el camino para una mayor exploración del sistema solar, incluidos futuros viajes a Marte. La investigación señala que el primer grupo de astronautas humanos que se dirija al polo sur lunar estará aislado de la Tierra durante mucho tiempo y realizará tareas en un entorno duro y complejo de la superficie lunar, lo que sin duda supondrá una enorme presión psicológica para el equipo.

Para ello, el equipo de investigación construyó un modelo basado en agentes, el sistema de simulación ABM, utilizando astronautas virtuales para simular las interacciones del equipo en la base lunar. A estos astronautas virtuales se les asignan características como personalidad, habilidades profesionales y salud física, y el sistema deducirá repetidamente posibles resultados bajo diferentes condiciones iniciales y múltiples interacciones. Después de realizar decenas de miles de simulaciones, el equipo descubrió que los equipos más grandes tienden a tener más posibilidades de éxito debido a la mayor probabilidad de coincidencia de personalidad; pero cuanto más dure la misión, mayor será el riesgo de exposición y acumulación de problemas.

Los investigadores también se basaron en misiones espaciales tripuladas históricas y estudios psicológicos realizados por equipos de entornos extremos en la Tierra al modelar, incluido un estudio de campo en la cuenca del glaciar Lambert de la Antártida que duró más de 100 días. Vera dijo que este tipo de investigación tiene similitudes con las misiones de bases lunares en términos de aislamiento, cierre, peligros ambientales y alta dependencia del trabajo en equipo, por lo que puede proporcionar una referencia importante para las misiones lunares.

El equipo de investigación cree que este método de simulación puede ayudar a los planificadores de misiones a identificar problemas potenciales con antelación, mejorando así la tasa de éxito de futuras misiones lunares. Vera también dijo que ABM es similar a una "versión espacial de Los Sims", pero su propósito no es el entretenimiento, sino una evaluación científica de los posibles resultados de sistemas complejos en diferentes condiciones. Los resultados de la investigación muestran que la planificación de futuras misiones lunares no sólo debe considerar cohetes, bases y suministros, sino que también debe incorporar el estado psicológico de los astronautas y las relaciones del equipo en el diseño central.