La Comisión Europea anunció oficialmente esta semana el tan esperado "Paquete de Soberanía Tecnológica Europea", lanzando una serie de nuevas regulaciones para impulsar las industrias locales de chips, inteligencia artificial y computación en la nube, con el objetivo de reducir la dependencia de la tecnología estadounidense y fortalecer la autonomía estratégica digital de Europa.

En el centro del plan se encuentran dos propuestas legislativas: la Ley de Desarrollo de la Inteligencia Artificial y la Nube y la Ley de Chip 2.0. Según las nuevas regulaciones, la UE establecerá un estándar de evaluación de la "soberanía" de los servicios en la nube de cuatro niveles. Se exigirá al sector público que utilice proveedores de servicios que cumplan estándares estrictos al manejar datos confidenciales, como datos médicos, financieros y judiciales. La medida apunta directamente a la Ley de Nube de EE. UU., que permite a Washington exigir a las empresas estadounidenses que entreguen datos almacenados en cualquier lugar.

La "Chip Act 2.0" cambia el enfoque estratégico de simplemente construir fábricas a estimular la demanda de chips locales en Europa, y fija la investigación y el desarrollo y la fabricación de procesos avanzados por debajo de los 3 nanómetros. Los datos muestran que la UE representa actualmente menos del 10% de la producción mundial de semiconductores, más del 80% de los productos digitales dependen del suministro externo y más de 260 mil millones de euros fluyen hacia los proveedores de software en la nube de Estados Unidos cada año.

El jefe de soberanía tecnológica de la UE dijo sin rodeos: "Queremos asegurarnos de que nadie controle el 'interruptor de la muerte' de los datos europeos". Aunque los funcionarios enfatizaron que esta medida no tiene como objetivo cerrar el mercado, Amazon, Microsoft y Google todavía ocupan alrededor del 70% del mercado de la nube de la UE, pero los grupos de presión de la industria tecnológica estadounidense han criticado la política como discriminatoria y proteccionista.

Además, el plan también establece ambiciosos objetivos de infraestructura: triplicar la capacidad de los centros de datos de la UE en los próximos cinco a siete años para satisfacer plenamente las necesidades de potencia informática de las empresas y la administración pública europeas. La presidenta de la Comisión Europea, von der Leyen, dijo que no podemos depender de otros para mantener los hospitales en funcionamiento, las redes energéticas estables y los servicios seguros. Los analistas creen que esto marca el paso de la UE de simplemente regular a los gigantes tecnológicos a apoyar activamente a las industrias tecnológicas locales.