La Comisión Europea ha emitido una respuesta oficial a la iniciativa ciudadana "Stop Destroying Video Games". Los reguladores se han negado a emitir nuevas leyes que obliguen a los editores a mantener los juegos jugables después de que cesen el soporte comercial.

El movimiento

La iniciativa forma parte de la campaña más amplia Stop Killing the Game. El iniciador exige que las empresas de juegos permitan a los jugadores seguir jugando a los juegos comprados después de cerrar los servidores oficiales. Representantes de la Comisión Europea explicaron en un comunicado que, según las leyes de propiedad intelectual vigentes, tales normas legales no pueden proponerse. Según la normativa actual, los titulares de derechos tienen derechos exclusivos sobre sus obras, lo que protege diversos aspectos visuales y técnicos de los videojuegos.

La Comisión también señaló que la actual ley de protección de los derechos de los consumidores de la UE ya contiene mecanismos importantes para salvaguardar los intereses económicos de los ciudadanos. Los editores de juegos deben informar a los consumidores con antelación sobre el período de soporte y las condiciones de terminación del contrato antes de que acepten comprar o utilizar el producto.

Además, la Comisión Europea no tiene previsto aprobar una nueva ley, pero sí iniciar un diálogo con representantes de la industria del juego y defensores de los derechos de los consumidores. Estas discusiones tienen como objetivo desarrollar un código de conducta de la industria que rija las prácticas al final de la vida útil de los videojuegos. El regulador también tiene la intención de trabajar en estrecha colaboración con organizaciones relevantes para aumentar la conciencia de los ciudadanos sobre sus derechos y fortalecer la supervisión de la implementación de las regulaciones existentes.

Los expertos creen que obligar a que los juegos antiguos sigan siendo jugables es un proceso complejo que enfrenta muchos obstáculos técnicos y legales. Estos incluyen cuestiones como las características de la arquitectura del servidor, la presencia de un sistema de microtransacciones y el vencimiento de licencias de tecnología y música de terceros. A pesar de la decisión del comité, los activistas del movimiento de protección de la caza tienen la intención de continuar con la acción, utilizando otros mecanismos para influir en la legislación.