Un artículo crítico publicado en medios tecnológicos y debates académicos ha vuelto a plantear grandes dudas sobre si el supuesto chip cuántico "Majorana 1" de Microsoft puede lograr los llamados "qubits topológicos", y las dos partes han debatido ferozmente la interpretación de los datos y la idoneidad de las pruebas.

La controversia surge del chip Majorana 1 anunciado por Microsoft en 2025. Microsoft afirma que el chip se basa en una solución "topológica" y puede construir qubits más robustos a través de los llamados modos cero Majorana, sentando así las bases para la computación cuántica escalable. Sin embargo, varios investigadores y comentaristas independientes señalaron que Microsoft había retirado o corregido su investigación anterior relevante, lo que hizo que el mundo exterior fuera muy cauteloso acerca de su nueva ronda de resultados.
La última crítica, escrita en una publicación revisada por pares de Henry Legg, físico teórico de la Universidad de St. Andrews, reexaminó los datos presentados por Microsoft, argumentando que Microsoft no había demostrado de manera convincente la existencia de partículas de Majorana que podrían usarse para construir qubits, y acusó a la compañía de realizar un muestreo selectivo en la presentación de los datos. Legg señaló que la señal observada por Microsoft puede no ser una firma de Majorana, sino causada por puntos cuánticos formados dentro del dispositivo, y los puntos cuánticos no pueden reemplazar a los qubits topológicos para la computación cuántica tolerante a fallas.
En respuesta, el equipo de investigación de Microsoft publicó una respuesta en la misma revista, refutando la interpretación de Legg y afirmando que la crítica no constituía un desafío científico sustancial a sus resultados; Microsoft dijo que los críticos no lograron proponer un modelo alternativo que pudiera explicar simultáneamente todos los datos experimentales de Microsoft. Posteriormente, Microsoft lanzó una versión posterior del dispositivo (Majorana 2) e informó mejoras como un mayor tiempo de retención del estado en una preimpresión. Sin embargo, la preimpresión aún no ha pasado la revisión por pares y las dudas no han disminuido.
Una revisión de revistas académicas y medios de comunicación muestra que esta controversia no es un incidente aislado: ya a partir de 2020, ha habido argumentos y correcciones en torno a la observación e interpretación del modo cero de Majorana. Se han puesto bajo atención o corrección artículos relacionados, y la comunidad investigadora ha estado atenta durante mucho tiempo al rigor de la selección e interpretación de los datos. Los analistas señalaron que Microsoft ha invertido enormes recursos en este campo y continúa afirmando que su camino puede lograr una computación cuántica escalable más rápido que sus competidores. Sin embargo, si la evidencia física básica es insuficiente, estas ambiciosas promesas enfrentarán desafíos fundamentales.
Actualmente, el centro del debate es si se puede confirmar que la señal experimental es el modo cero esperado de Majorana en el estado topológico, o si es causada por un fenómeno físico más mundano; si esto último es cierto, los dispositivos relevantes no tienen las condiciones necesarias para construir qubits topológicos tolerantes a fallas, y la afirmación externa de "gran avance" de la compañía se verá dañada en consecuencia. Las diferencias entre las dos partes reflejan los altos requisitos de reproducibilidad, integridad de los datos y coherencia de las explicaciones teóricas en la investigación de materiales y dispositivos cuánticos, y un mayor progreso en este campo aún requiere evidencia más abierta y reproducible para eliminar dudas.