Los grandes simios pueden reírse a un ritmo similar al de los humanos modernos, sugiere un estudio, y el fenómeno ha durado al menos 15 millones de años. Los hallazgos también sugieren que a lo largo de la evolución de los grandes simios, la risa se volvió más rápida, más variada y cada vez más influenciada por el contexto. Los resultados de la investigación relevante se publicaron en "Communications-Biology" el 25 de junio.

Todos los grandes simios (homínidos) ríen, incluidas las especies estrechamente relacionadas con los humanos, como los bonobos, y especies más lejanas, como el orangután de Borneo. Sin embargo, hasta ahora se desconocía cómo evolucionó el ritmo de la risa con el tiempo y cómo podría relacionarse con la evolución del lenguaje humano.

En el estudio, Chiara De Gregorio de la Universidad de Warwick en el Reino Unido y sus colegas analizaron grabaciones de risas de cuatro orangutanes de Borneo (Pongo pygmaeus), dos gorilas (Gorilla gorilla), tres bonobos (Pan paniscus), cuatro chimpancés (Pan troglodytes) y cuatro humanos, con edades comprendidas entre 6 meses y 7 años.

Los científicos estudiaron 140 secuencias de risa y midieron el tiempo entre cada expresión. El estudio encontró que la risa en todas las especies sigue un patrón rítmico regular, con intervalos uniformes entre vocalizaciones sucesivas. Debido a que este patrón estaba presente en todas las especies estudiadas, los investigadores especularon que esta risa rítmica podría haber estado presente en su ancestro común hace 15 millones de años.

También teorizan que la risa se ha vuelto más rápida y diversa con el tiempo, y los humanos cambian el ritmo de su risa dependiendo de la situación, como reír más rápido cuando les hacen cosquillas que cuando juegan, mientras que otros simios no lo hacen. Además, cuanto más estrechamente relacionados estén los simios con los humanos, mayor será la variabilidad en sus ritmos de risa.

Estos hallazgos sugieren que la flexibilidad y el control vocal pueden haber aumentado gradualmente durante la evolución de los grandes simios y los humanos, y los autores especulan que esto puede haber contribuido al surgimiento del lenguaje. Será necesario que estudios futuros con tamaños de muestra más grandes confirmen estos hallazgos.

Información del artículo relacionado: https://doi.org/10.1038/s42003-026-10499-z