Una nueva investigación destaca el doble papel de los macrófagos productores de VEGF-C en los tumores de mama, que pueden guiar la metástasis a áreas menos dañinas y abrir nuevas vías para la terapia dirigida contra el cáncer. Un nuevo estudio del Karolinska Institutet publicado en la revista Cell muestra que los macrófagos asociados a tumores (glóbulos blancos en los tumores de mama) pueden ayudar y dificultar la propagación de células cancerosas a otros órganos.
Los investigadores encontraron que los macrófagos que producen una sustancia llamada VEGF-C reducen la propagación del cáncer de mama a los pulmones pero aumentan la propagación a los ganglios linfáticos. Esto puede tener implicaciones para el pronóstico y el tratamiento del cáncer de mama.
El cáncer de mama es uno de los cánceres más comunes en el mundo y la mayoría de los casos dependen de hormonas y pueden tratarse con terapia hormonal. Pero incluso años después del diagnóstico, el cáncer de mama aún puede propagarse a otras partes del cuerpo, como los pulmones, el cerebro y la médula ósea. No está del todo claro qué causa este riesgo a largo plazo, pero un posible factor son los glóbulos blancos llamados macrófagos asociados a tumores (TAM). Los TAM abundan en los tumores de mama y desempeñan una doble función al promover y obstaculizar la propagación de las células cancerosas. Específicamente, los TAM perivasculares son una subpoblación envuelta alrededor de los vasos sanguíneos. Pueden regular la función vascular, guiar o evitar que las células cancerosas entren en los vasos sanguíneos, afectando así la posibilidad de que las células cancerosas se propaguen a otros órganos.
Charlotte Roney, profesora asociada del Departamento de Patología Oncológica, y sus colegas estudiaron un tipo especial de TAM que produce una sustancia llamada VEGF-C. Se sabe que esta sustancia afecta la formación de nuevos vasos linfáticos en los tumores, promoviendo así la metástasis de las células cancerosas a otros órganos. Sin embargo, los investigadores descubrieron que los TAM que expresaban VEGF-C tenían un doble efecto: reducían la propagación del cáncer de mama a los pulmones pero simultáneamente aumentaban la propagación a los ganglios linfáticos.
Importancia clínica y mecanismos.
Los investigadores también estudiaron esta relación en datos clínicos de pacientes con cáncer de mama. Descubrieron que la presencia de TAM VEGF-C positivos se asociaba con una reducción de la gravedad de la enfermedad. Desde este punto de vista, estos TAM no solo ayudan en la metástasis de las células cancerosas, sino también guías estratégicas que guían a las células cancerosas para que migren hacia rutas menos dañinas.
¿Cómo hacen esto estos TAM? Los investigadores propusieron dos posibles mecanismos. En primer lugar, los TAM que expresan el factor de crecimiento endotelial vascular C normalizaron los vasos sanguíneos tumorales, haciéndolos más organizados y con menos fugas. En segundo lugar, estos macrófagos estimulan la linfangiogénesis, la formación de nuevos vasos linfáticos, lo que promueve la diseminación de las células cancerosas a los ganglios linfáticos.
En conjunto, los efectos paradójicos de los TAM que expresan VEGF-C revelan un ajuste fino en el entorno tumoral. Estos macrófagos no sólo promueven la metástasis de las células cancerosas, sino que también se convierten en "guías estratégicas" que influyen en el destino de las células cancerosas. Comprender este proceso ofrece implicaciones potenciales para la intervención terapéutica, tal vez explotando esta paradoja para prevenir la metástasis o redirigirla hacia vías menos dañinas.
Fuente compilada: ScitechDaily