Una nueva teoría sugiere que la utilidad de un recuerdo para situaciones futuras determina su ubicación en el cerebro, ya sea en el hipocampo o en la neocorteza. Esto desafía la visión tradicional, que enfatiza que la consolidación de la memoria en la neocorteza se basa en su generalidad, más que en la edad.
Según una nueva teoría propuesta por investigadores del HHMI Janelia Research Campus y sus colegas del University College London, la utilidad de un recuerdo para situaciones futuras determina dónde se ubica en el cerebro.
La teoría ofrece una nueva forma de entender la integración de sistemas, un proceso que mueve ciertos recuerdos desde el hipocampo (donde se almacenan inicialmente) al neocórtex (donde residen los recuerdos a largo plazo).
Según la visión clásica de la consolidación de sistemas, todos los recuerdos se transfieren desde el hipocampo a la neocorteza con el tiempo. Pero esta idea no siempre se sostiene; Las investigaciones muestran que algunos recuerdos permanecen permanentemente en el hipocampo y nunca se transfieren al neocórtex.
En los últimos años, los psicólogos han propuesto una serie de teorías para explicar esta visión más compleja de la consolidación de sistemas, pero nadie ha descubierto aún matemáticamente qué determina si un recuerdo permanece en el hipocampo o se consolida en la neocorteza.
Ahora, los investigadores de Janelia han propuesto una nueva visión cuantitativa de la consolidación sistémica para ayudar a abordar este problema de larga data, proponiendo una teoría matemática de redes neuronales que sostiene que los recuerdos se consolidan en la neocorteza sólo si mejoran sus capacidades de generalización.
La generalización se construye a partir de componentes confiables y predecibles de la memoria, lo que nos permite aplicarla a otras situaciones. Podemos generalizar ciertas características de la memoria para ayudarnos a comprender el mundo, como un cañón que predice la presencia de agua.
Esto es diferente de los recuerdos episódicos, que son recuerdos detallados del pasado que tienen características únicas, como un único recuerdo de nosotros caminando hacia un determinado cañón y encontrando una masa de agua.
Según este punto de vista, la consolidación de la memoria no se trata de copiar un recuerdo de un área del cerebro a otra, sino de crear un nuevo recuerdo que sea una generalización de un recuerdo anterior. El grado en que se generaliza un recuerdo (no la edad) determina si un recuerdo se consolida o se retiene en el hipocampo.
Utilizando redes neuronales, los investigadores demostraron cómo cambia la cantidad de consolidación dependiendo de cuán generalizable sea la memoria. Pudieron reproducir patrones experimentales previos que no podían explicarse mediante la visión clásica de la consolidación del sistema.
El siguiente paso es probar esta teoría experimentalmente para ver si predice el grado de consolidación de la memoria. Otra dirección importante es probar el modelo de los autores sobre cómo el cerebro distingue entre componentes predecibles e impredecibles de la memoria para mediar en la consolidación de la memoria. Revelar cómo funciona la memoria podría ayudar a los investigadores a comprender mejor un componente de la cognición, lo que generaría beneficios potenciales para la salud humana y la inteligencia artificial.