A pesar del severo cambio climático, es poco probable que la Circulación Meridional del Atlántico (AMOC), un sistema de corrientes oceánicas críticas para el clima global, colapse antes de finales de siglo, sugiere un nuevo estudio. Este hallazgo contrasta con predicciones anteriores de que la AMOC podría colapsar debido al calentamiento global.

La AMOC es conocida como la "cinta transportadora gigante" del Océano Atlántico. Transporta agua superficial cálida de sur a norte. Después de llegar al Atlántico Norte, se hunde y fluye de regreso hacia el sur, formando profundas corrientes frías. Este sistema juega un papel clave en la distribución global del calor, la sal y la composición del agua de mar. Sin embargo, en los últimos años, la fuerza del AMOC se ha debilitado gradualmente debido al derretimiento del hielo polar, los cambios en los patrones de viento y las precipitaciones, lo que ha generado preocupación entre los científicos sobre la posibilidad de su colapso.

Para explorar la dirección futura del AMOC, los investigadores de Met Office utilizaron 34 modelos climáticos para simular dos escenarios climáticos extremos: un aumento en los niveles de dióxido de carbono a cuatro veces los niveles preindustriales y una inyección masiva de agua dulce equivalente al derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia. En estos escenarios, la AMOC se debilita pero no colapsa. El equipo de investigación señaló que los fuertes vientos en el Océano Austral son un factor clave para mantener la estabilidad de la AMOC. Estos vientos empujan el agua de las profundidades marinas a subir y equilibrar las corrientes descendentes en el Atlántico Norte.

Si bien los hallazgos sugieren que es poco probable que el AMOC colapse antes de finales de siglo, los científicos enfatizan que incluso un debilitamiento podría tener consecuencias dañinas. Por lo tanto, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y prevenir el calentamiento climático siguen siendo una máxima prioridad.