Reciclar grandes palas de turbinas eólicas no es una tarea fácil porque están hechas de materiales resistentes que pueden soportar décadas de erosión por viento y lluvia. Investigadores de la Universidad Estatal de Washington han desarrollado una forma de explotar estas propiedades, utilizando hojas desechadas para crear plásticos resistentes y duraderos sin el uso de productos químicos agresivos.

Las palas de las turbinas eólicas son enormes y las producidas en la década de 1990 ahora son obsoletas y difíciles de reciclar.

El desafío fue descomponer el material liviano solidificado utilizado en muchas palas antiguas de la década de 1990: el polímero reforzado con fibra de vidrio (GFRP). Pero en una investigación publicada este mes en la revista Resources, Conservation & Recycling, el equipo encontró otra manera. Ellos explicaron:

"Para este trabajo, no necesitábamos romper completamente todos los vínculos y llevar la reacción hasta su finalización", explica Baoming Zhao, coautor del artículo. "Mientras podamos romper la red reticulada en pedazos más pequeños y puedan procesarse por fusión, podemos combinarla con nailon y obtener un nuevo material compuesto".


Izquierda: Chatarra de palas de aerogenerador. Centro: Polímero reforzado con fibra de vidrio (GFRP) tratado y secado para una pala de aerogenerador. Derecha: Plástico moldeado por inyección que contiene un 70% de GFRP reciclado

El enfoque del equipo consiste en cortar las palas de turbina desechadas en trozos de dos pulgadas (unos cinco centímetros) y luego triturarlos en pedazos. Las piezas se remojaron durante dos horas en una solución suave de acetato de zinc, una sal orgánica poco tóxica, en agua caliente a presión.

El proceso recicla fibra de vidrio y resina intactas, que luego se mezclan con termoplástico fundido (un material comúnmente utilizado para fabricar botellas de leche) y plástico de nailon para producir compuestos de mayor calidad. El plástico compuesto de nailon reciclado es más de tres veces más resistente y ocho veces más rígido.


Las palas de las turbinas se cortan en trozos, se trituran en pedazos, se tratan con soluciones para recuperar fibras y resinas y luego se funden con termoplásticos para producir un material más resistente.

El enfoque de los investigadores tiene varios otros beneficios. En primer lugar, el catalizador de acetato de zinc puede filtrarse y reciclarse simplemente para su reutilización. En segundo lugar, el proceso se puede aplicar a otros plásticos comunes, como el polipropileno, que se utiliza para fabricar productos como envases de alimentos, artículos de papelería y juguetes.

Esto podría hacer que las palas de turbina usadas sean muy valiosas para las plantas de reciclaje de plástico, al tiempo que permitiría un proceso relativamente respetuoso con el medio ambiente. Los próximos pasos de los investigadores son reducir los requisitos de presurización del método, facilitando su aplicación a gran escala, y explorar el desarrollo de materiales reciclables que podrían usarse para fabricar nuevas palas de turbina.


Palas de turbinas eólicas fabricadas con materiales compuestos para resistir décadas de duras condiciones climáticas