Microsoft se enfrenta a presiones internas de la empresa para relajar o incluso eliminar la política de forzar el inicio de sesión de la cuenta de Microsoft durante el proceso de instalación inicial (OOBE) de Windows 11. Actualmente, la mayoría de las versiones de Windows 11 deben estar conectadas a Internet y utilizar una cuenta de Microsoft durante la instalación; de lo contrario, no se podrá completar la configuración del sistema. Esta práctica ha sido criticada por los usuarios desde su lanzamiento.

Según los informes, varios equipos internos han planteado objeciones a esta política, creyendo que las cuentas en línea obligatorias no cumplen con los escenarios de uso y las necesidades de privacidad de todos los usuarios. Scott Hanselman, vicepresidente de Microsoft y figura muy conocida en la comunidad de desarrolladores, respondió sin rodeos: "Yo también odio eso y estamos trabajando en ello", en respuesta a preguntas externas sobre este tema, lo que se considera una señal importante de que la empresa puede estar preparando ajustes.

Sin embargo, Microsoft aún no ha anunciado ningún calendario o plan específico y este requisito sigue siendo válido en la versión actual. El informe señaló que una razón importante por la que no ha habido cambios es que el sistema de cuentas de Microsoft ha estado profundamente vinculado a la sincronización en la nube, las características de seguridad, los servicios de suscripción y la experiencia entre dispositivos, lo que involucra los intereses de múltiples productos y líneas de negocios, y requiere coordinación entre departamentos para promover ajustes de políticas.
Desde el lanzamiento de Windows 11, forzar el inicio de sesión de la cuenta de Microsoft ha sido uno de los diseños más denunciados por los usuarios, y muchos usuarios prefieren usar cuentas locales para mayor privacidad y usabilidad sin conexión. Aunque antes han existido varios métodos de derivación, Microsoft ha seguido bloqueando "lagunas" relevantes en actualizaciones posteriores y fortalecido su estrategia de "conexión a la nube", haciendo que el mundo exterior preste más atención a si este posible cambio de política realmente dejará espacio para el regreso de las cuentas locales.