Ciertos elementos de diseño cotidianos en entornos modernos creados por el hombre están sobrecargando el cerebro humano, causando malestar visual y estrés psicológico, según una importante revisión internacional publicada por la Universidad de Stirling en el Reino Unido.

El malestar visual se refiere al malestar que las personas experimentan al ver determinadas imágenes o al estar en determinados entornos, como fatiga ocular, migraña, dificultad para leer o incluso sentirse abrumado. El estudio multinacional, codirigido por Paul Hibbard, profesor de Psicología de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Stirling, y Arnold Wilkins, profesor emérito de la Universidad de Essex, señaló que los patrones de rayas, los interiores desordenados, los colores de alto contraste, las luces parpadeantes e incluso los estantes densamente llenos de los supermercados son contribuyentes invisibles a la fatiga visual y la ansiedad en la vida diaria.

El equipo de investigación señaló que la causa fundamental de este fenómeno radica en la enorme diferencia entre el entorno artificial moderno y los escenarios naturales a los que el sistema visual humano se ha adaptado durante la evolución a largo plazo. El ojo y el cerebro humanos están más acostumbrados a procesar las estructuras geométricas y los colores de la naturaleza, pero la presentación visual de la arquitectura moderna, las interfaces digitales y los envases de productos a menudo excede seriamente el cómodo rango de procesamiento del cerebro.
En particular, la revisión también destacó que el impacto de este entorno visual en ciertos grupos sensibles es particularmente drástico. Para las personas con migrañas, autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), dislexia o epilepsia, los efectos negativos del exceso de estimulación visual provocados por el diseño moderno pueden ser aún más fuertes. El profesor Hibbard dijo que estos eventos visuales aparentemente ordinarios han afectado profundamente la lectura, el trabajo, los viajes y el uso de los espacios públicos de las personas. Esto no es sólo un tema de preocupación en neurociencia y oftalmología, sino también un problema práctico que debe resolverse en los campos del diseño y la construcción sin barreras. Pidió que se ponga más atención en el futuro diseño de iluminación, contraste, patrones, serigrafías e impresiones para garantizar que los espacios públicos y las herramientas cotidianas sean inclusivos y accesibles para todos.

El estudio, publicado en la revista Vision, reunió la sabiduría de más de 20 instituciones de todo el mundo e integró décadas de investigación en neurología clínica, oftalmología, psicología e ingeniería. Al combinar el análisis matemático de la geometría de la escena natural con modelos avanzados de computación neuronal, los investigadores han mapeado con éxito las vías específicas por las cuales el cerebro procesa los patrones visuales, vinculando directamente las características de los entornos artificiales con las respuestas del cerebro al estrés del mundo real por primera vez.
El coeditor, el profesor Arnold Wilkins, afirmó que el estudio alcanzó un consenso importante entre expertos en múltiples campos, lo que significa que el "comodidad visual" puede utilizarse en el futuro como un indicador regular y básico e incorporarse desde la fuente al diseño de la iluminación moderna, las interfaces digitales, los medios impresos y los edificios públicos. El objetivo final de los investigadores es promover la creación de entornos y materiales más acordes con las funciones fisiológicas humanas, reducir la carga visual diaria del público y crear un espacio de vida moderno que sea verdaderamente hermoso, práctico, saludable, cómodo e inclusivo.