Las lechuzas están cambiando de color, los científicos documentan una rápida evolución en la población salvaje

📅 2026-10-29

Resumen:

Científicos suizos han descubierto que las lechuzas locales están experimentando un cambio preocupante. Durante los últimos 30 años, el color del plumaje de estas aves rapaces nocturnas se ha vuelto gradualmente más marrón rojizo y el número y el área de manchas negras en sus cuerpos también han aumentado significativamente. Al analizar los datos del genoma de más de 3.000 individuos, los investigadores confirmaron que este fenómeno no es una fluctuación aleatoria, sino el resultado de la selección natural en acción.

Este estudio fue completado por un equipo de investigación del Departamento de Ecología y Evolución de la Universidad de Lausana en Suiza, y los resultados relevantes se publicaron en la revista Nature Communications. Los investigadores dicen que este es uno de los estudios genéticos más profundos de poblaciones de animales salvajes hasta la fecha, y también proporciona a la comunidad científica un raro ejemplo de observación de la evolución en tiempo real en la naturaleza.

Las lechuzas son conocidas por sus discos faciales en forma de corazón, sus plumas de colores claros y su capacidad de volar casi en silencio. Existe una variación de larga data en el color del plumaje entre los individuos, que va desde el blanco casi puro hasta el marrón rojizo oscuro. Algunos individuos tienen sólo unos pocos puntos claros en el pecho, mientras que otros tienen marcas negras densas y más pronunciadas.

Investigaciones anteriores han demostrado que estas diferencias en la apariencia no son sólo estéticas, sino que están estrechamente relacionadas con la capacidad de supervivencia. Los estudios han encontrado que el color de las plumas está relacionado con la capacidad reproductiva, las estrategias de caza y las fuentes de alimento. Los búhos blancos, por ejemplo, pueden utilizar la luz de la luna como cobertura para aumentar su éxito en la caza. Mientras tanto, las manchas negras en las plumas están asociadas con la inmunidad y la resistencia al estrés. Las personas con manchas negras más grandes parecen ser más capaces de afrontar situaciones estresantes como la escasez de alimentos y las infestaciones de parásitos.

Para explorar las razones detrás de los cambios en la apariencia, el equipo de investigación utilizó datos de observación de campo acumulados durante décadas para secuenciar los genomas completos de más de 3.000 lechuzas e identificar variaciones de ADN asociadas con el color de las plumas y las características de las manchas.

Los investigadores se centraron en varias regiones genéticas clave en su análisis. Estos incluyen el gen MC1R, que se sabe que participa en la formación de pigmentos, y una región genética ubicada en los cromosomas sexuales. El equipo de investigación aclaró aún más los efectos específicos de estas regiones genéticas sobre el color de las plumas y la formación de manchas.

Para determinar si estos cambios fueron aleatorios o impulsados ​​por la selección natural, los científicos compararon datos de observación del mundo real con los resultados de una gran cantidad de simulaciones por computadora. En un modelo de evolución puramente estocástico, es poco probable que algunas de las variantes genéticas asociadas con el plumaje rojizo hubieran aumentado en la medida observada en la realidad. Sólo añadiendo factores de selección natural al modelo se pueden reproducir las tendencias de cambio genético observadas en las poblaciones reales.

Tristan Kümmel, el primer autor del estudio, dijo que en comparación con simulaciones de evolución aleatoria, la frecuencia de una variante genética relacionada con plumas de color marrón rojizo en poblaciones reales ha aumentado mucho más allá de lo que puede explicarse por factores aleatorios, lo que indica que la selección natural realmente está ocurriendo.

Sin embargo, los investigadores señalaron que lo que realmente favorece la selección natural puede no ser necesariamente el color de las plumas en sí. Debido a que los genes relacionados también pueden influir en el manejo del estrés, las respuestas inmunes e incluso los rasgos de comportamiento, es posible que las plumas rojizas sean simplemente un subproducto de un impulso indirecto de la selección natural. En otras palabras, pueden ser otras habilidades biológicas asociadas con estos rasgos de apariencia las que realmente aumentan la ventaja de supervivencia.

Aunque los científicos han determinado que la selección natural está cambiando la composición genética de las lechuzas, todavía no hay una respuesta clara sobre qué factores ecológicos y ambientales están impulsando esta evolución. Factores como el cambio climático, los cambios en la estructura de las presas, los ajustes del hábitat y la presión de las enfermedades pueden influir.

El equipo de investigación cree que la importancia de este resultado no es sólo explicar por qué las plumas de los búhos cambian de color, sino también demostrar que la evolución no sólo ocurre en unidades de millones de años. Las investigaciones muestran que después de sólo unas diez generaciones de individuos, las poblaciones de animales salvajes ya tienen señales evolutivas que pueden captarse claramente mediante análisis genómicos.

En el contexto de continuos cambios en el medio ambiente global, este descubrimiento también proporciona información positiva a la comunidad científica, es decir, algunas especies pueden tener la capacidad de adaptarse más rápido de lo que se pensaba, pudiendo así ajustar sus características y mejorar sus posibilidades de supervivencia en condiciones ecológicas cambiantes.

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