Resumen:
El gobierno de EE. UU. está planeando ampliar los aranceles sobre las importaciones de semiconductores, lo que puede agregar otra carga a la industria de los centros de datos, que ya enfrenta presión sobre los costos de energía, equipos y construcción. A los conocedores de la industria les preocupa que si se implementa esta política, no solo aumentará el costo de adquisición de servidores y otros equipos, sino que también podría debilitar la velocidad de la inversión en infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos.

Según personas familiarizadas con el asunto, los funcionarios del Departamento de Comercio de EE. UU. se han vuelto cada vez más proclives a ampliar la cobertura arancelaria en las comunicaciones privadas para alentar a los fabricantes de chips a aumentar la capacidad de producción en los Estados Unidos. Un mecanismo favorecido por el Secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, permitiría que una cierta cantidad de chips ingresen a Estados Unidos libres de impuestos, y la cantidad estaría vinculada al tamaño del compromiso de una empresa de fabricar chips en Estados Unidos.
Pero este acuerdo también puede ampliar la brecha entre la cantidad de chips que necesitan las empresas estadounidenses y el suministro de chips que pueden importarse libres de impuestos. Fuentes relevantes dijeron que el Ministerio de Comercio aún no ha finalizado la tasa arancelaria y otros detalles clave de implementación; Uno de los planes que se están discutiendo es formular tasas impositivas y cuotas para diferentes países y establecer las pautas correspondientes para los principales fabricantes de semiconductores en cada país.
Los economistas y los grupos de presión de la industria tecnológica advierten que el impacto de los nuevos aranceles irá más allá de perturbar la inversión en centros de datos. El costo para las empresas estadounidenses de importar chips y reutilizarlos para producir servidores, computadoras, televisores y otros productos electrónicos aumentará, lo que a su vez puede trasladarse a toda la cadena de suministro de tecnología.
EE.UU. Las empresas de diseño de chips también pueden sufrir el impacto. Aunque empresas como NVIDIA y AMD tienen su sede en Estados Unidos, su producción de chips depende en gran medida de fundiciones extranjeras; aumentar los impuestos a las importaciones aumentará sus costos y la incertidumbre operativa.
Los fabricantes de equipos terminales como Apple también enfrentan presión competitiva: cuando importan chips de Estados Unidos, deben soportar aranceles adicionales, mientras que los competidores extranjeros pueden comprar chips similares sin pagar aranceles estadounidenses, y la competitividad de las empresas estadounidenses en el mercado internacional puede verse afectada. Al mismo tiempo, los proveedores de chips aliados de Estados Unidos también pueden cambiar más su enfoque comercial hacia el mercado chino.
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