La energía solar espacial podría reducir la demanda de energía renovable de Europa en un 80% para 2050, reducir el uso de baterías en dos tercios y reducir los costos generales de electricidad en la región en un 15%. Los investigadores del King's College de Londres llegaron a esta conclusión después de realizar simulaciones detalladas de las futuras redes eléctricas de Europa.en conclusión.
El modelo simula la demanda, generación y almacenamiento de energía en 33 países y utiliza paneles solares especialmente diseñados por la NASA que dependen de reflectores en forma de espejo para reflejar la luz solar desde el espacio hasta estaciones de recolección designadas en la Tierra.
Puede que ahora suene a ciencia ficción, pero todavía hay mucho tiempo (25 años para ser exactos) para convertir el sueño en realidad. Si la NASA realmente puede entregar hardware que coincida con su capacidad energética prevista, sería un gran paso adelante para la energía renovable.
Los suministros tradicionales de energía renovable terrestre son en gran medida inestables y a menudo dependen de factores como el clima y la hora del día. Los paneles solares instalados en el suelo también se ven afectados por la atmósfera. Por otro lado, el suministro de energía solar espacial será (al menos en teoría) continuo y predecible.
Por supuesto, hay muchos obstáculos que superar, y este estudio no los tomó todos en cuenta. Además del costo, los operadores también deben considerar la eficiencia, la congestión de las vías y otros factores que pueden interrumpir la transmisión. La órbita de la Tierra se está saturando rápidamente: ¿realmente queremos enviar más satélites al espacio? ¿Podrán evitar toda la demás basura espacial que ya existe?
Europa no es la única región que ve el espacio como una necesidad energética futura. A principios de este año, Japón anunció que estaba desarrollando un proyecto similar de energía solar espacial. Su sistema propuesto utilizaría microondas para transmitir la energía eléctrica recolectada del espacio a la Tierra. Las primeras pruebas desde aviones hasta centros de recogida en tierra tuvieron éxito.
