Un nuevo estudio que combina biología y ciencia planetaria muestra que la levadura ordinaria ha demostrado una capacidad inesperada para sobrevivir bajo impactos severos y extremos químicos que simulan Marte, proporcionando nuevas pistas sobre la posible existencia de vida en Marte y otros planetas. El equipo de investigación descubrió que los "condensados ​​de ribonucleoproteína" en las células desempeñan un papel clave en la protección del material genético y ayudan a las células a sobrevivir al estrés extremo.

El entorno de la superficie de Marte es mucho más duro que el de la Tierra: la delgada atmósfera casi no proporciona protección, la temperatura fluctúa violentamente, la radiación es fuerte y, en el pasado, estuvo frecuentemente sujeto a poderosas ondas de choque generadas por impactos de meteoritos. Ya sea que imaginemos si existió vida en Marte en la antigüedad o si los humanos establecerán una base a largo plazo en Marte en el futuro, una pregunta central es si las células pueden mantener la integridad y funcionar en un entorno tan extremo.

Para ello, los investigadores eligieron Saccharomyces cerevisiae, un organismo modelo de laboratorio clásico, como objeto representativo de la "prueba de supervivencia en entornos extremos similares a Marte". La levadura no sólo comparte una gran cantidad de mecanismos biológicos básicos con las células humanas, sino que también facilita experimentos de alto rendimiento en diferentes condiciones, lo que la convierte en una muestra ideal para explorar "estrategias de supervivencia extremas". A través de experimentos cuidadosamente diseñados, el equipo de investigación expuso células de levadura a choques mecánicos, cambios severos de presión y ambientes de fuerte estrés químico que simulaban impactos de meteoritos.

Los resultados experimentales mostraron que algunas células de levadura sobrevivieron al shock aparentemente "fatal" y reanudaron su crecimiento y división después de regresar a un ambiente más suave. Un análisis en profundidad muestra que cuando se produce una presión extrema, los componentes de ribonucleoproteína originalmente dispersos en las células se agregan rápidamente en condensados ​​y reorganizan espacialmente moléculas clave, cambiando así el estado de la célula en un corto período de tiempo y mejorando la probabilidad de supervivencia. Estos condensados ​​son como "refugios de emergencia" que pueden aislar y proteger temporalmente partes de ARN y proteínas para evitar que sean destruidas por un shock o daño químico.

Los investigadores señalaron que este tipo de condensado de ribonucleoproteína se consideraba principalmente como una "región débilmente estructurada" o un fenómeno de "separación de fases líquido-líquido" dentro de las células en el pasado, pero ahora se ha demostrado que tiene una función central en el manejo de ambientes extremos. Si algún microorganismo potencial en la superficie de Marte u otros planetas impactados tiene mecanismos moleculares similares, en teoría pueden mantener una cierta proporción de supervivencia después del impacto y mantener la posibilidad de que la vida continúe.

El estudio también sugiere que el impacto planetario no significa necesariamente la "eliminación absoluta" de la vida primitiva. Por el contrario, algunos microorganismos con mecanismos de estrés específicos pueden ser expulsados, transferidos o incluso diseminados por los planetas durante el impacto. Este es un eco interesante con algunas suposiciones de "panspermia" (la vida o los materiales biológicos pueden migrar entre planetas) y proporciona apoyo molecular para discutir la posibilidad de que la vida migre dentro del sistema solar.

Este descubrimiento también tiene importancia práctica para la futura exploración interestelar de la humanidad y los planes de asentamiento en Marte. Por un lado, ayuda a los científicos a evaluar mejor la capacidad de posibles microorganismos autóctonos de Marte para sobrevivir a actividades de ingeniería, perforaciones o impactos de aterrizaje, proporcionando así una referencia para las políticas de protección planetaria. Por otro lado, comprender y utilizar mecanismos de respuesta al estrés similares a los condensados ​​de ribonucleoproteínas puede sentar las bases para diseñar microorganismos y materiales biológicos diseñados que sean más resistentes a la radiación y al impacto.

Los científicos destacan que el experimento actual se encuentra aún en sus primeras etapas y utiliza el "modelo proxy" de la levadura terrestre. Aún se desconoce por completo si realmente existe vida en Marte y si su estructura es similar. Sin embargo, este trabajo demuestra un concepto importante: incluso en entornos químicos y de presión extrema como Marte, las estrategias de supervivencia a nivel celular son teóricamente posibles. En el futuro, el equipo planea continuar ampliando el experimento en una cámara ambiental más cercana a las condiciones reales de Marte, incluidas pruebas de estrés conjuntas que introducen múltiples variables como la baja temperatura, la radiación y la composición de la atmósfera marciana.

Los investigadores dijeron que con el avance de más investigaciones sobre la intersección entre la "biología extrema" y la ciencia planetaria, la comprensión de la humanidad sobre "qué es la vida" y "dónde puede existir la vida" seguirá ampliándose. El "salto tenaz" de la levadura en el experimento, aunque es sólo una escena microscópica en el laboratorio, puede cambiar silenciosamente la forma en que los humanos ven el potencial de Marte y la vida extraterrestre a nivel de filosofía y cosmología.

Compilado de /ScitechDaily