Un equipo de investigación de la Universidad Queen Mary de Londres y el University College de Londres publicaron recientemente los resultados de una investigación, proponiendo por primera vez que los humanos pueden tener una capacidad sensorial no reconocida previamente: el "toque remoto", es decir, pueden sentir la existencia de un objeto objetivo a través de débiles perturbaciones mecánicas en el medio antes de contactarlo directamente. Se considera que este descubrimiento ha cambiado el marco cognitivo tradicional del contacto humano como "sólo contacto cercano y necesario", y se espera que proporcione nuevas ideas para el diseño de robótica y diversos dispositivos de asistencia.
Si bien durante mucho tiempo se ha considerado el tacto humano como un sentido de corto alcance que depende en gran medida del contacto directo de la piel con el objeto, la investigación sobre cómo los animales perciben el mundo ha producido gradualmente evidencia diferente. Por ejemplo, se ha descubierto que algunas aves playeras, como los playeros y los chorlitos, pueden localizar presas enterradas bajo la arena al detectar perturbaciones mecánicas extremadamente sutiles en la arena, un proceso conocido como tacto de largo alcance. Bajo este mecanismo, cuando los objetos del entorno circundante se mueven, se producen pequeños cambios de presión o reflejos de movimiento en el medio granular, y los animales captan estas señales a través de un sistema táctil altamente sensible.

Las últimas investigaciones plantean la siguiente pregunta: ¿los humanos tienen capacidades similares? El equipo de investigación informó sobre el diseño experimental relevante y los resultados en la "Conferencia Internacional sobre Desarrollo y Aprendizaje" (ICDL) del IEEE de 2025. En el experimento, se pidió a los sujetos que deslizaran suavemente sus dedos sobre una caja llena de arena y, antes de tocar el objeto objetivo, intentaran determinar si había un bloque enterrado en una posición fija en la caja. El equipo de investigación controló la posición de los bloques y utilizó tiras de luz LED para guiar las trayectorias de caricias de los sujetos, registrando así sistemáticamente su desempeño de juicio.
Los resultados experimentales mostraron que los participantes humanos pudieron sentir la presencia de bloques enterrados con una precisión significativamente mayor que la casualidad sin tocarlos directamente. Esto significa que cuando un dedo humano pasa por la superficie de la arena, en realidad puede sentir cambios muy pequeños en la dirección o resistencia de los granos de arena debido a la presencia del sólido debajo. Un análisis adicional de modelos físicos señaló que la sensibilidad de esta capacidad de percepción está cerca del límite de detección de reflexión mecánica predicho por la teoría, lo que demuestra que el sistema táctil de la mano humana es mucho más refinado que el "tosco" en la comprensión tradicional.
Para comparar el rendimiento de humanos y máquinas en contacto remoto, el equipo también diseñó experimentos paralelos con robots. En el experimento del robot, los investigadores utilizaron un brazo robótico UR5 equipado con un sensor táctil para detectar también bloques enterrados en la arena, y utilizaron un algoritmo de memoria a corto plazo (LSTM) para aprender y juzgar los datos de detección. Los resultados muestran que dentro del rango detectable teórico, la precisión del juicio del sujeto humano es de aproximadamente el 70,7%. Aunque el robot tiene una ligera ventaja en la distancia de detección promedio, la precisión general es solo del 40% debido a más falsas alarmas.

Los investigadores señalaron que el rendimiento de ambos está muy cerca del límite máximo de sensibilidad predicho por el modelo físico, lo que confirma el "límite físico" del contacto remoto en medios granulares. Lo que es más digno de mención es que existe una interacción positiva entre los experimentos con humanos y máquinas: los experimentos con humanos brindan inspiración para estrategias de aprendizaje automático, y el rendimiento de las máquinas ayuda a los investigadores a interpretar los datos del comportamiento humano desde una nueva perspectiva. El equipo de investigación cree que esta combinación de psicología y robótica demuestra el potencial de la colaboración interdisciplinaria en la investigación cognitiva básica y la innovación tecnológica.
Chen Zhengqi, primer autor del artículo y estudiante de doctorado en el Laboratorio de Robótica Avanzada de la Universidad Queen Mary de Londres, dijo que este descubrimiento abre nuevas direcciones para el diseño de herramientas y tecnologías de asistencia que pueden ampliar las capacidades táctiles humanas. Por ejemplo, en el futuro se podrán desarrollar sofisticados equipos de detección para excavaciones arqueológicas que permitan localizar objetivos enterrados en la arena sin destruir reliquias culturales. También se espera que se utilice el mismo principio para la exploración de grava en la superficie de estrellas como Marte, o la búsqueda y rescate en entornos arenosos del fondo marino, lo que hará más seguro y eficiente llevar a cabo misiones de "exploración a ciegas" en entornos con visión limitada o incluso condiciones peligrosas.
La líder del estudio, Elisabetta Versace, profesora titular de psicología en el Laboratorio de Mentes Preparadas de la Universidad Queen Mary de Londres, señaló que esta es la primera vez que el contacto remoto se ha estudiado sistemáticamente en el cuerpo humano, y se propone que los límites del "rango del mundo perceptivo" de los humanos (el llamado campo receptivo) pueden estar mucho más allá de lo que se reconocía anteriormente. Ella cree que este trabajo no sólo amplía la comprensión teórica de los sistemas de percepción humanos, sino que también proporciona nuevas ideas sobre cómo las personas interactúan con entornos complejos.
Lorenzo Jamone, coautor del artículo y profesor asociado de robótica e inteligencia artificial en el University College de Londres, enfatizó que lo especial de este estudio es que los experimentos con humanos y con robots se "toman prestados" entre sí. En su opinión, este tipo de cooperación entre campos no sólo ayuda a los investigadores a identificar las capacidades sensoriales aún por descubrir de los seres humanos, sino que también sienta las bases para el desarrollo de robots con una "intuición" táctil similar a la humana. En el futuro, con el mayor desarrollo de la tecnología de sensores y los algoritmos, se espera que el tacto remoto se convierta en una de las capacidades importantes para que los robots completen tareas en escenas extremas como la oscuridad, la turbidez y el entierro profundo.
La investigación se titula "Exploración de la percepción táctil para la localización de objetos en medios granulares: un estudio humano y robótico" y se publicó en las Actas de la Conferencia Internacional IEEE 2025 sobre Desarrollo y Aprendizaje. El estudio incluyó dos experimentos principales: uno se centró en evaluar la sensibilidad de las yemas de los dedos humanos a las señales táctiles de objetos enterrados en la arena, y el otro utilizó un brazo robótico equipado con hápticos combinado con un modelo de memoria a corto plazo para determinar si el objetivo existe o no. El equipo de investigación afirmó que el trabajo de seguimiento explorará más a fondo el rendimiento del contacto remoto en otros medios (como el suelo o mezclas de diferentes tamaños de partículas) y evaluará el potencial de esta capacidad para aplicaciones prácticas en la vida diaria y tareas profesionales.