En la tarde del 27 de febrero, hora local, el Ministro del Interior croata, Davor Bozinovic, anunció en el evento del Día Internacional de la Defensa Civil en Zagreb que Croacia había quedado oficialmente "libre de minas" y que todos los campos minados conocidos habían sido completamente limpiados, declarando que este país, que sufrió mucho por las minas terrestres durante la Guerra de Independencia en los años 1990, había completado una tarea histórica histórica.

Bozinovic dijo que Croacia "ha completado el trabajo de desminado de acuerdo con los requisitos de la Convención de Ottawa después de casi 30 años de arduo trabajo", lo que marca el progreso clave del país en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales y el mantenimiento de la seguridad de sus ciudadanos. Durante la larga y ardua operación de desminado, Croacia pagó un alto precio: un total de 208 personas murieron en accidentes relacionados con las minas, entre ellos 41 desminadores. Las estimaciones oficiales sitúan el coste total del desminado en todo el país en unos 1.200 millones de euros.
Según los informes, desde el inicio del desminado sistemático después de la guerra, Croacia ha eliminado cerca de 107.000 minas terrestres y alrededor de 407.000 municiones sin detonar. Bozinovic subrayó que se trata no sólo de un "éxito técnico" sino también de un "compromiso moral para atender" a las víctimas de las minas terrestres y a sus familias. Señaló que una Croacia sin la amenaza de las minas terrestres significa un entorno familiar más seguro, unas condiciones de desarrollo significativamente mejores en las zonas rurales, una ampliación de las tierras cultivables y la industria del turismo se beneficiará aún más de ello.
Después del final de la Guerra de Independencia, Croacia ha estado plagada durante mucho tiempo por el legado de las minas terrestres. Un gran número de zonas rurales y fronterizas han sido clasificadas como zonas peligrosas, lo que no sólo amenaza la seguridad de la vida de los residentes, sino que también restringe gravemente la construcción de infraestructura, la recuperación agrícola y el desarrollo turístico. Una vez completada la limpieza de todos los campos minados conocidos, se espera que Croacia acelere la reconstrucción y la revitalización económica de las zonas afectadas, transformando la "patria libre de minas" en un nuevo motor de desarrollo.