Sin saberlo, a Casey Harrell, paciente estadounidense de ELA, se le ha implantado una interfaz experimental cerebro-computadora durante más de dos años. Ha producido un total de 1.960.163 palabras y ha completado 183.060 conversaciones sólo con el dispositivo impulsado por la conciencia. Se ha convertido en el primer paciente del mundo en utilizar en casa una interfaz de voz cerebro-computadora invasiva de alto rendimiento durante mucho tiempo.

A Harrell le diagnosticaron ELA a la edad de 42 años. La enfermedad le quitó gradualmente su capacidad vocal. Ya no podía cantarle a su hija, contarle sus chistes favoritos ni trabajar con normalidad, y su mundo de vida se derrumbó gradualmente.

A un paciente de ELA se le ha implantado una interfaz cerebro-computadora durante 2 años y puede pronunciar millones de palabras con su conciencia

Tres años después de su enfermedad, se unió como voluntario al proyecto de investigación sobre la interfaz cerebro-computadora de la Universidad de California, Davis. El código de investigación científica era "T15" y se implantaron en su cerebro cuatro dispositivos de recolección de nervios en miniatura.

Este sistema captura señales neuronales del área del lenguaje del cerebro, las decodifica en texto mediante inteligencia artificial y finalmente las convierte en salida de voz.

El umbral de funcionamiento del equipo es extremadamente bajo y no es necesaria la presencia de investigadores científicos durante todo el proceso. La esposa de Harrell solo necesita quitar la cubierta protectora de la interfaz del cráneo y conectarla al sistema informático del carro para iniciarlo.

Los datos muestran que Harrell pasó más de 3.800 horas utilizando conversaciones cerebro-computadora en casa en los últimos dos años, con una velocidad promedio de 56 palabras por minuto. Aunque esta velocidad es sólo alrededor de un tercio de la de la gente común, es una mejora enorme en comparación con la eficiencia de producción de 5 a 6 palabras por minuto del dispositivo auxiliar de reconocimiento facial utilizado por Hawking.

A un paciente de ELA se le ha implantado una interfaz cerebro-computadora durante 2 años y puede pronunciar millones de palabras con su conciencia

Recuperar la capacidad de comunicarse ha cambiado por completo la vida de Harrell. Puede charlar y contar chistes libremente con su hija de 7 años y hacer videollamadas con amigos. También puede continuar participando en trabajos de bienestar público relacionados con el clima y los derechos de las personas con discapacidad. Incluso puede reproducir interesantes efectos de sonido a través del sistema y su humor es incluso mejor que antes de enfermarse.

La importancia central de este caso no es sólo un avance de datos, sino también una verificación de la estabilidad a largo plazo y la viabilidad civil de la tecnología de interfaz cerebro-computadora: ya no requiere un equipo profesional que la acompañe en todo momento y puede integrarse en las escenas diarias de las familias comunes.

El equipo de investigación continúa optimizando el algoritmo, con el objetivo de lograr una conexión inalámbrica completa y convertir directamente las señales de EEG en voz, omitiendo el enlace de texto.