Recientemente, un último estudio científico publicado en Nature Ecology & Evolution encontró que la antigua anémona marina animal tiene una estrategia inmune antiviral que es diferente a la de los humanos. Este descubrimiento no sólo revela la diversidad de los sistemas inmunológicos en el reino animal, sino que también desafía la visión tradicional de la comunidad académica sobre la evolución de los mecanismos antivirales.

En humanos y otros vertebrados, una proteína llamada MAVS desempeña un papel central en el reconocimiento de virus y la activación de las defensas inmunitarias. Un equipo de investigación dirigido por Ton Sharoni, candidato a doctorado en la Universidad Hebrea de Jerusalén, y el profesor Yehu Moran, mientras analizaba el sistema inmunológico de las anémonas de mar, descubrió una proteína que es estructuralmente muy similar a la MAVS humana y la llamó CARDIB.

Al principio, los investigadores especularon que CARDIB podría desempeñar un papel similar al MAVS en las anémonas de mar, activando las defensas antivirales. Sin embargo, los resultados experimentales fueron inesperados: la función de CARDIB es completamente opuesta a la de MAVS. En condiciones normales, actuará como un "freno" para suprimir la respuesta inmune.

Para explorar más a fondo el papel de este mecanismo, los investigadores utilizaron la tecnología de edición de genes CRISPR para eliminar el gen CARDIB en las anémonas de mar y expusieron estas anémonas de mar genéticamente modificadas a un entorno viral. Los resultados mostraron que la anémona de mar que perdió CARDIB perdió la capacidad de controlar la infección viral, lo que provocó que el virus se multiplicara y el mecanismo de defensa antiviral del cuerpo no pudiera activarse normalmente. Los investigadores señalaron que, aunque normalmente parece que CARDIB suprime el sistema inmunológico, en realidad es un eslabón clave indispensable para que la anémona de mar pueda desencadenar eficazmente una respuesta antiviral.

Para comprobar si este hallazgo se limitaba a entornos de laboratorio, el equipo también liberó anémonas de mar genéticamente modificadas en aguas estuarinas naturales de Carolina del Sur. En un entorno ecológico natural real y complejo, los investigadores volvieron a observar que las anémonas de mar que carecían de CARDIB estaban infectadas con más virus que los individuos normales. Este experimento proporciona pruebas sólidas de que esta vía inmune única y aparentemente contraintuitiva es fundamental para la supervivencia de la anémona de mar en la naturaleza.
Este estudio muestra que en el largo proceso de evolución, los animales no han desarrollado un único sistema de defensa universal contra las amenazas virales, sino que han desarrollado una variedad de estrategias de defensa y reconocimiento a nivel molecular basadas en sus propias ramas. El profesor Moran dijo que aunque tanto los humanos como las anémonas de mar necesitan defenderse contra los virus, la evolución ha organizado estas defensas de maneras completamente diferentes. Este estudio enfatiza una vez más la importancia de la investigación biológica entre especies. Al centrarse en organismos antiguos además de las especies modelo de laboratorio tradicionales, los científicos pueden revelar más misterios de la supervivencia ocultos en la larga historia de la evolución.