Una nueva revisión del Grupo de Trabajo de Rehabilitación de la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF) muestra que no sólo el ejercicio regular es importante para la salud ósea, sino que reducir el tiempo de sedentarismo es igualmente crítico. Independientemente de la edad, incluso una actividad ligera todos los días puede ayudar a aumentar la densidad ósea y reducir el riesgo de fracturas. Sentarse durante largos periodos de tiempo puede aumentar silenciosamente el riesgo de fracturas.

Esta revisión clasifica sistemáticamente los efectos de la actividad física y el comportamiento sedentario sobre la salud ósea. El profesor Olivier Bruyère, copresidente del Grupo de Trabajo de Rehabilitación de la IOF y autor principal del estudio, dijo: "Esta revisión envía una señal clave al mundo: la salud ósea depende no sólo de la actividad regular, sino también de reducir la cantidad de tiempo que pasan sentados. En niños y adolescentes, estar demasiado sentado puede afectar el desarrollo óseo; en adultos y ancianos, si están inmóviles durante mucho tiempo, la pérdida ósea y el riesgo de fracturas se exacerban. Incluso la actividad ligera todos los días, como caminar, tiene beneficios visibles para los ancianos y mujeres posmenopáusicas."

La revisión cubre varios estudios epidemiológicos, revisiones sistemáticas y metanálisis, centrándose en la densidad mineral ósea (DMO) y el riesgo de fracturas. La investigación analizó todos los grupos de edad, incluidos niños, adolescentes, adultos y adultos mayores, con especial atención a los efectos de las medidas objetivas (como los acelerómetros) y la "actividad en lugar de estar sentado".

niños y adolescentes

Los estudios han encontrado que estar sentado por mucho tiempo (como usar dispositivos electrónicos durante largos períodos de tiempo) puede reducir la densidad ósea en las áreas que soportan peso, como el cuello femoral. Las actividades de carga de peso y de impacto, como correr, saltar y el entrenamiento de resistencia, pueden promover significativamente el crecimiento de la masa ósea. Los beneficios de la intervención temprana, como los programas de ejercicio escolar, pueden durar años, pero el mantenimiento a largo plazo requiere actividad continua.

adulto

La actividad física regular, especialmente el entrenamiento de resistencia y el levantamiento de pesas de intensidad moderada a alta, puede aumentar la densidad ósea y reducir el riesgo de fracturas. Estar sentado durante mucho tiempo está fuertemente asociado con una reducción de la densidad ósea en la cadera, el cuello femoral y la pelvis. Sentarse durante largos periodos de tiempo sin interrupción tiene un mayor impacto que sentarse tranquilamente durante cortos periodos de tiempo.

anciano

Incluso las actividades ligeras (como caminar o hacer las tareas del hogar) pueden mejorar la densidad ósea y reducir el riesgo de fracturas, especialmente en mujeres posmenopáusicas. El ejercicio de mayor intensidad o de resistencia da como resultado mayores ganancias óseas. Sentarse durante largos períodos de tiempo aumenta el riesgo de fragilidad y fracturas, y las personas mayores que se sientan mucho son particularmente vulnerables. Los estudios han demostrado que si puedes reemplazar estar sentado con 30 minutos de actividad ligera todos los días, la densidad ósea de tu columna puede mejorar significativamente, especialmente en las mujeres.

ciclo de vida completo

La actividad física y el comportamiento sedentario desempeñan papeles independientes en la salud ósea: el ejercicio no puede compensar el daño de estar sentado. Incluso simplemente reemplazar períodos cortos de estar sentado con actividad puede tener beneficios. Directrices pertinentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS): los niños deben estar activos durante 60 minutos al día y los adultos deben estar activos entre 150 y 300 minutos a la semana, y reducir el tiempo sentado durante largos períodos de tiempo, lo que es consistente con la estrategia de mantener una salud ósea ideal.

El profesor Nicholas Harvey, presidente de la IOF, y Eugene McCloskey, presidente del Consejo Asesor Científico, señalaron: "Los resultados enfatizan la necesidad de una intervención temprana y una promoción continua de la actividad física entre la población, de acuerdo con las recomendaciones de la OMS. Hacemos un llamado a los gobiernos, las instituciones médicas y los responsables políticos para que promuevan acciones para reducir de manera efectiva la vida sedentaria de las personas y promover la importancia de tener huesos sanos".

La revisión también señaló algunas limitaciones: muchos estudios se basaron en la actividad autoinformada y el tiempo sedentario, que es ligeramente menos preciso que los dispositivos portátiles. No en todos los estudios se controlaron variables como la nutrición, el peso y el sexo. Parte de la evidencia sobre los efectos independientes de estar sentado no es completamente consistente y existen pocos estudios modelo que comparen directamente los efectos de sustitución de estar sentado y la actividad.

No obstante, esta revisión tiene implicaciones prácticas para la vida diaria y para todas las edades. Los trabajadores de la salud deben evaluar de forma rutinaria la actividad física y el sedentarismo de los pacientes y "prescribir" ejercicio como lo harían con medicamentos. Las políticas de salud pública deberían crear más entornos que faciliten la movilidad, como barrios amigables para los peatones, escuelas activas, parques de usos múltiples e instalaciones deportivas.

Punto de vista central: Estar activo es bueno para la salud ósea, mientras que estar sentado durante mucho tiempo es perjudicial. Los dos efectos son independientes. Incluso un poco más de ejercicio cada día puede proteger significativamente los huesos y reducir el riesgo de fracturas.