Un nuevo estudio publicado hoy (5 de febrero) en Nature Communications revela el mundo oculto de la evolución sensorial en las moscas de la fruta. Al profundizar en los genes y las células detrás de la delicada nariz y lengua de la mosca de la fruta, los investigadores han descubierto secretos sorprendentes sobre cómo los sentidos de estos pequeños insectos se adaptan a diferentes entornos.

"Imagínese un mundo en el que los melocotones maduros sepan y huelan a vinagre picante para una mosca y como una explosión de verano para otra mosca", explica el autor principal del estudio, el Dr. Roman Arguello, profesor de genética, genómica y biología celular básica en la Universidad Queen Mary de Londres. "Nuestra investigación muestra que esto no sólo es posible, sino también común".

El equipo analizó patrones de expresión genética en cinco tejidos clave para la detección de olores en seis especies diferentes de moscas de la fruta. Este enfoque integral les permitió profundizar más que nunca en las bases moleculares del olfato.

Un hallazgo sorprendente fue la prevalencia de la "selección estabilizadora", una fuerza que mantiene constantes los niveles de expresión de la mayoría de los genes a lo largo de las generaciones. Sin embargo, dentro de este océano estable, los investigadores encontraron cambios significativos en la expresión de miles de genes, creando paisajes olfativos únicos de diferentes especies de moscas.

Evolución del transcriptoma tisular alelopático. Crédito de la imagen: Gwénaëlle Bontonou et al./Nature Communications

"Es como descubrir islas escondidas de diversidad en un vasto océano de igualdad", dijo el Dr. Arguello. "Estos cambios en la expresión genética nos hablan de la evolución de nuevos olores, nuevas sensibilidades e incluso nuevas formas de utilizar el olfato para navegar por el mundo".

El estudio también reveló diferencias intrigantes entre los sexos. En las moscas de la fruta y en muchos otros animales, los machos y las hembras suelen experimentar el mundo a través de lentes olfativos diferentes. Los investigadores han descubierto un sorprendente exceso de expresión genética masculina en las extremidades anteriores de Drosophila melanogaster, lo que sugiere que estas extremidades anteriores desempeñan un papel crucial en la detección de olores específicos de los machos.

Los hallazgos abren nuevas e interesantes vías para comprender cómo evolucionan las diferencias sexuales y cómo influyen en el comportamiento animal. Proporciona información valiosa sobre los principios generales de cómo evolucionan los sistemas sensoriales, proporcionando pistas sobre cómo otros animales, incluidos los humanos, perciben su entorno químico.

Fuente compilada: ScitechDaily