A principios de este año, oímos hablar de unos auriculares especiales que leen la actividad eléctrica del cerebro: el EEG. Ahora, los científicos han desarrollado sensores adicionales que permiten que los auriculares normales hagan lo mismo y también analicen el sudor. Los sensores, desarrollados por un equipo de UC San Diego, están serigrafiados sobre un sustrato de poliuretano delgado y flexible. Este sustrato similar a un sello se adhiere a su vez al exterior de los tapones para los oídos disponibles comercialmente.

Cuando el dispositivo se inserta en el oído, los sensores electrofisiológicos integrados entran en contacto con la piel del canal auditivo y detectan la actividad eléctrica en el lóbulo temporal adyacente del cerebro.

Al mismo tiempo, el electrodo electroquímico también puede medir el contenido de lactato en el sudor que se acumula en el conducto auditivo externo del oído externo. Estos electrodos están cubiertos con una capa de hidrogel hidrófilo, lo que significa que absorben agua.

Todos los sensores no sólo son flexibles, sino también elásticos y acolchados. Estas propiedades les ayudan a adaptarse cómodamente a los contornos únicos de la oreja de cada paciente y a mantener el contacto con la piel mientras el paciente realiza una variedad de actividades físicas.

A medida que el paciente realiza estas actividades, el sensor transmite lecturas a los auriculares, que transmiten los datos de forma inalámbrica a un teléfono inteligente o computadora portátil para su procesamiento. Combinando la actividad cerebral y los datos de lactato, los médicos podrían diagnosticar diferentes tipos de ataques epilépticos, monitorizar el esfuerzo durante el ejercicio o monitorizar los niveles de estrés... entre otras posibles aplicaciones de la tecnología.

Los sensores se adaptan al oído de cada paciente

En las pruebas realizadas hasta ahora, los datos obtenidos utilizando el sensor coinciden con los obtenidos con auriculares de electroencefalografía (EEG) disponibles comercialmente y muestras de sangre que contienen lactato.

El profesor Patrick Mercier de la Universidad de California, San Diego, dijo: "Este estudio es un primer paso importante para demostrar que se pueden derivar datos impactantes a partir de mediciones del cuerpo humano simplemente mejorando la funcionalidad de los auriculares que la gente usa todos los días. Dado que no hay fricciones significativas asociadas con el uso de esta tecnología, anticipamos una eventual adopción generalizada".