El avión aeroespacial no tripulado X-37B del Departamento de Defensa de Estados Unidos entró nuevamente en órbita esta semana, lanzando su octava misión. Aún no se ha anunciado la hora de regreso de esta misión.

X-37
El X-37B tiene aproximadamente una cuarta parte del tamaño de los transbordadores espaciales anteriores de la NASA.

Residencia a largo plazo y objetivos de misión.

El X-37B puede permanecer en el espacio durante meses o incluso años antes de regresar a la Tierra para aterrizar en una pista. Esta flexibilidad y durabilidad la convierten en una plataforma importante para que los militares prueben rápidamente nuevas tecnologías. El lanzamiento fue realizado por un cohete desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, y sus objetivos incluían demostrar tecnologías de vanguardia como comunicaciones láser y sensores inerciales cuánticos. Según los informes, se espera que las comunicaciones láser mejoren las capacidades de transmisión de datos de alta velocidad entre satélites, mientras que los sensores inerciales cuánticos pueden brindar apoyo a la navegación cuando faltan señales del sistema de posicionamiento global.

Antecedentes y evolución de la tecnología.

El proyecto fue dirigido inicialmente por la NASA y entregado al ejército en 2004. Actualmente, Boeing construye dos X-37B para el Departamento de Defensa, que son operados por la Fuerza Espacial. La misión anterior duró 434 días, durante los cuales probó maniobras de "desaceleración aerodinámica", que utilizan la resistencia atmosférica para ajustar la órbita y ahorrar combustible.

El X-37B parece una versión reducida del transbordador espacial, con una longitud de unos 8,8 metros y una envergadura de unos 4,6 metros. Puede ponerse en órbita dentro del carenado del cohete. Sigue el diseño de losetas aislantes del transbordador espacial para garantizar múltiples reutilizaciones. Al no estar tripulado, puede realizar experimentos en órbita más largos y diversos.

Importancia estratégica y panorama competitivo.

Las múltiples misiones reflejan la intención de Estados Unidos de mantener su superioridad en el campo espacial. Según un documento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, además de Estados Unidos, otros países también están expandiendo activamente sus fuerzas espaciales y desarrollando misiles antisatélite, equipos de interferencia y vehículos aeroespaciales autónomos. Los forasteros creen que la existencia del X-37B en este contexto no es sólo una verificación técnica, sino también parte del juego estratégico.

En misiones anteriores, el X-37B probó nuevos materiales en órbita, realizó experimentos de transmisión de energía solar y lanzó pequeños satélites. Los analistas señalan que a pesar de las diferencias entre países a la hora de revelar actividades espaciales, ser transparente puede ayudar a evitar errores de cálculo y una carrera armamentista.

El papel de Boeing y el impacto en la industria

Vale la pena señalar que el X-37B es uno de los pocos proyectos en el campo de la defensa aeroespacial de Boeing que avanza sin problemas. Por el contrario, la nave espacial tripulada, el vehículo de lanzamiento de carga pesada y otros planes de Boeing han sufrido retrasos o riesgos. Los expertos de la industria creen que el funcionamiento exitoso del X-37B ha ayudado a Boeing a mantener cierta reputación en el mercado aeroespacial militar.

La Fuerza Espacial de Estados Unidos declaró que seguirá utilizando el X-37B para explorar capacidades como maniobras en órbita y vuelos autónomos en el futuro. Las partes interesadas enfatizan que a medida que las actividades espaciales se vuelven cada vez más multitudinarias, la maniobrabilidad de los satélites y las naves espaciales será tan crítica como la maniobrabilidad en el aire y el mar. El Congreso de Estados Unidos ha asignado alrededor de mil millones de dólares para el proyecto, pero no se ha revelado el uso específico.