Aunque las temperaturas globales siguen aumentando, el hielo marino del Ártico no está disminuyendo tan rápido como predicen los modelos. Los científicos advierten que esta desaceleración temporal puede no cambiar la tendencia a largo plazo del derretimiento del hielo, lo que subraya los riesgos actuales para el planeta y las generaciones futuras.

Un nuevo estudio destaca reducciones mínimas en el hielo marino del Ártico y señala que el ritmo de pérdida de hielo marino se ha desacelerado significativamente en las últimas dos décadas. Los investigadores informaron pausas "robustas" en múltiples conjuntos de datos, indicadores y estaciones. Si bien es notable, esta tendencia no es inusual y es "muy probable" que continúe durante los próximos cinco a diez años.
Los investigadores atribuyen la pausa en el derretimiento del hielo a cambios naturales en las corrientes oceánicas, que pueden limitar las fases de derretimiento en el Ártico. Las fluctuaciones en las corrientes de los océanos Atlántico y Pacífico afectan la cantidad de agua cálida que ingresa al Océano Ártico, que sufre ciclos estacionales regulares. El hielo se derrite en primavera y verano y rebota en otoño e invierno.
Estos cambios naturales no alterarán significativamente el eventual retroceso de la capa de hielo del Ártico. Los investigadores han advertido que el cambio climático y el calentamiento global son "incuestionables" y que es probable que el Océano Ártico experimente su primer verano sin hielo en este siglo.
El estudio analizó dos conjuntos diferentes de datos sobre el hielo del Ártico desde 1979 hasta 2024. Los investigadores examinaron los niveles de hielo para cada mes del año e identificaron una desaceleración en la tasa de derretimiento del hielo. Luego compararon sus hallazgos con "miles" de modelos climáticos, confirmando que el evento no tenía precedentes.
La desaceleración del derretimiento del hielo normalmente ocurre sólo una o dos veces cada cien años. Sin embargo, todos los modelos de simulación indican que la fase de fusión se acelerará nuevamente después de la pausa. Las tendencias a largo plazo muestran que entre 1979 y 2024, cada tonelada de dióxido de carbono emitida a la atmósfera provocaría que se derritieran 2,5 metros cuadrados de hielo en septiembre.
En resumen, es poco probable que el escenario de “pasado mañana” suceda pronto, pero aún así es crucial estar preparado. Los datos muestran que el hielo del Ártico se adelgaza 0,6 centímetros cada año. Aunque el ritmo de calentamiento de la superficie se ha ralentizado en ocasiones, el exceso de calor continúa acumulándose en la atmósfera, lo que provoca un aumento de las temperaturas globales.
El profesor Andrew Sheppard de la Universidad de Northumbria dijo sobre el estudio: "Es bueno explicarle a la gente que el cambio climático se está desacelerando; de lo contrario, escucharán a algunas personas nefastas que intentan usar esto para socavar nuestra profunda comprensión del cambio climático".