El 23 de octubre, investigadores de la Universidad Tecnológica de Chalmers, la Universidad de Gotemburgo y la Universidad de Uppsala en Suecia anunciaron que habían creado con éxito una nueva pantalla del tamaño de una pupila humana. Con una resolución que supera el límite de píxeles, se espera que la pantalla cambie por completo el desarrollo de la realidad virtual y otros campos.

Las aplicaciones de realidad virtual requieren que la pantalla esté extremadamente cerca del ojo humano, por lo que los píxeles deben reducirse significativamente. Pero cuando el tamaño del píxel se reduce a aproximadamente 1 micrón, como en las pantallas micro-LED, la claridad de la pantalla es limitada y la imagen se vuelve borrosa. Para superar este obstáculo técnico, el equipo de investigación abandonó el concepto tradicional de píxeles y cambió a una solución de "metapíxeles" utilizando óxido de tungsteno como material. El óxido de tungsteno puede ajustar su estado en respuesta a la corriente eléctrica, cambiando entre aislante y metal, cambiando así la forma en que refleja la luz. La corriente puede controlar superpíxeles de diferentes tamaños y disposiciones, produciendo un efecto similar a la forma en que los pigmentos de las plumas de las aves muestran diferentes colores a medida que cambia la luz.
Dado que los superpíxeles no requieren retroiluminación, esta solución supera los problemas de uniformidad y alias de color que surgen cuando se miniaturizan los píxeles.
Según el equipo, la pantalla que desarrollaron tiene aproximadamente el tamaño de una pupila humana, contiene píxeles con un ancho de sólo 560 nanómetros y tiene una resolución general de 25.000 píxeles por pulgada. Según un comunicado de prensa de la Universidad Chalmers, este avance tiene el potencial de presentar una experiencia visual en el mundo virtual que es "indistinguible de la realidad". Andreas Dahlin, profesor del Departamento de Química e Ingeniería Química, añade: "Cada píxel corresponde básicamente a un fotorreceptor de la retina, una célula que recibe señales luminosas y las convierte en señales neurobiológicas. El ojo humano no puede percibir resoluciones más altas".
Los investigadores también utilizaron la pantalla para reproducir perfectamente los detalles de la obra maestra de Klimt "El beso". El tamaño de la pantalla es de aproximadamente 1,4×1,9 mm, que es sólo 1/4000 del área de pantalla de un teléfono inteligente tradicional.
Kunli Xiong de la Universidad de Uppsala (el iniciador de este proyecto y el primer autor del artículo) dijo: "Esta tecnología traerá nuevas posibilidades para los métodos de información interactivos y la relación entre los humanos y el mundo exterior, ampliará las fronteras creativas, mejorará la colaboración remota e incluso acelerará la investigación científica".
Actualmente, el equipo está mejorando aún más la invención y espera que tenga un impacto significativo en el campo de la microóptica. Giovanni Volpe, de la Universidad de Gotemburgo, añadió: "Esto marca un paso importante en el desarrollo de pantallas en miniatura, de alta calidad y de bajo consumo de energía. La tecnología aún debe perfeccionarse, pero creemos que el papel electrónico retiniano desempeñará un papel clave en campos relacionados y, en última instancia, afectará a todos".
La investigación ha sido publicada en la revista Nature.