Un nuevo análisis de la NASA muestra que Titán, la luna helada de Saturno, está perdiendo calor desde sus polos norte y sur, no solo desde su polo sur. Este flujo de calor equilibrado sugiere que su océano subterráneo puede haber permanecido líquido durante el tiempo geológico, lo que favoreció la vida. Los científicos utilizaron datos de temperatura para estimar el espesor del hielo, sentando las bases para futuras misiones para explorar sus misteriosas profundidades.

La última investigación, dirigida por un equipo de científicos de la Universidad de Oxford, el Southwest Research Institute y el Planetary Science Institute de Tucson, Arizona, descubrió por primera vez un fuerte flujo de calor en el polo norte de Titán. El descubrimiento revirtió la opinión anterior de que sólo la Antártida estaba activa, mostrando que el satélite liberó mucho más calor de lo esperado para un mundo frío e inactivo, lo que respalda aún más la idea de que tiene la energía necesaria para sustentar la vida.
Titán es una luna extremadamente dinámica con un océano global de agua salada debajo de su superficie. Los científicos creen que este océano subterráneo es una fuente de energía térmica. El océano contiene agua líquida, calor y sustancias químicas clave como fósforo e hidrocarburos complejos, lo que lo convierte en uno de los entornos más probables del sistema solar para albergar vida extraterrestre.
Para que la vida continúe, el océano de Titán debe permanecer estable: es necesario equilibrar la ganancia y la pérdida de calor. Este equilibrio se basa en el calentamiento de las mareas: la inmensa gravedad de Saturno provoca fricción dentro de la luna y genera calor cada vez que orbita el planeta. Si la energía de las mareas se debilita, el océano puede congelarse gradualmente; por el contrario, una actividad demasiado intensa puede destruir el estado estable del océano.
El nuevo estudio se centra en los cambios estacionales de temperatura en el polo norte de Titán. Mediante la recopilación y el modelado de datos infrarrojos, el equipo de investigación calculó el calor transferido desde el cálido océano subterráneo (0 °C) a la superficie polar a través de gruesas capas de hielo y, finalmente, se disipó en el espacio. La superficie del Ártico es 7.000 más cálida de lo esperado, y este calentamiento sutil sólo puede explicarse por los crecientes flujos de calor desde el océano subterráneo. El flujo de calor detectado (alrededor de 46 ± 4 milivatios por metro cuadrado) puede parecer débil, pero equivale a dos tercios del flujo de calor en la corteza continental de la Tierra. Si se distribuye uniformemente, esto significa que todo el satélite tiene una producción de energía de aproximadamente 35 gigavatios, lo que equivale a la potencia total de aproximadamente 66 millones de paneles solares o 10.500 turbinas eólicas.

Combinado con el conocido alto flujo de calor en la Antártida, la producción de calor total de Titán es de aproximadamente 54 gigavatios. Esto es consistente con los valores esperados del modelo de calentamiento mareomotriz, lo que indica un balance de calor interno y externo equilibrado. Este estado térmicamente estable puede permitir que los océanos subterráneos permanezcan líquidos durante períodos de tiempo extremadamente largos, creando un entorno estable para el nacimiento de la vida.
El estudio también utilizó datos térmicos para estimar el espesor de la capa de hielo de Titán: alrededor de 20 a 23 kilómetros en el Polo Norte y de 25 a 28 kilómetros a nivel mundial, que es ligeramente más grueso que los resultados obtenidos por otros métodos de modelos y sensores remotos. Esto es de gran importancia para futuras misiones de exploración para perforar o explorar el océano.
Los investigadores creen que comprender la pérdida global de calor de Titán es clave para determinar si puede sustentar vida. El próximo desafío es determinar qué edad han tenido los océanos y, por tanto, durante cuánto tiempo han sido capaces de albergar vida.
Este logro se basa en más de diez años de datos de observación de la sonda Cassini, lo que destaca la importancia de las misiones a largo plazo al sistema solar. Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista "Science Advances" el 7 de noviembre de 2025.
Compilado de /Scitechdaily