El equipo SETI anunció recientemente los últimos resultados de observación: 3I/ATLAS, un raro objeto celeste de otros sistemas estelares, no reveló ninguna señal de radio artificial, lo que respalda que se trata de un cometa interestelar ordinario y no de un vehículo fabricado por una civilización extraterrestre. El Instituto SETI de Estados Unidos utilizó el Allen Telescope Array del Hart Creek Radio Observatory en el norte de California para realizar una búsqueda sistemática de "tecnofirmas" del objeto interestelar 3I/ATLAS.

3I/ATLAS es el tercer visitante interestelar observado por los humanos viajando a través del sistema solar, después de 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov. Después de que se confirmaran su trayectoria y características de actividad en julio de 2025, desencadenó la asociación de "tecnología alienígena" en la comunidad astronómica y el público. Los científicos de SETI aprovechan esta oportunidad para investigar la posible radiación de radio artificial a su alrededor a su paso por el sistema solar, con la esperanza de buscar signos de civilización extraterrestre.

Observaciones ópticas e infrarrojas anteriores han demostrado que 3I/ATLAS se comporta de manera muy parecida a un cometa convencional, incluida la liberación de gas y polvo, y no exhibe ninguna característica inusual de propulsión o control. A pesar de esto, el equipo de investigación señaló que estos visitantes interestelares siguen siendo objetivos importantes para la búsqueda de señales tecnológicas: si uno de ellos es un cuerpo celeste artificial, puede transportar señales de comunicación o navegación detectables y proporcionar a la humanidad la primera evidencia directa de que existe una civilización avanzada fuera del sistema solar. Sofia Sheikh, la primera autora del artículo, dijo que en el futuro, sondas como la Voyager lanzada por humanos eventualmente entrarán en otros sistemas estelares. Desde la perspectiva de las civilizaciones extraterrestres, también se convertirán en "artefactos interestelares". Por lo tanto, comprender las características de distribución de los objetos interestelares naturales actuales es crucial para identificar "objetivos anormales" en el futuro.

En observaciones específicas, el equipo de investigación utilizó el Allen Telescope Array para monitorear continuamente 3I/ATLAS durante más de siete horas, cubriendo una amplia banda de frecuencia de 1 a 9 gigahercios, enfocándose en la búsqueda de señales de radio de banda estrecha. Las señales de banda estrecha son extremadamente raras en la naturaleza, y cuando se encuentra radiación de banda estrecha asociada con el movimiento de los cuerpos celestes, a menudo se la considera una posible pista de actividad tecnológica. Durante este proceso, los astrónomos registraron en total unos 74 millones de señales de banda estrecha. Posteriormente, a través de múltiples rondas de filtrado, se eliminaron la gran mayoría de las señales generadas por interferencias de radio humanas y comunicaciones por satélite en órbita terrestre, dejando solo muestras candidatas que coincidían con la trayectoria de movimiento aparente de 3I/ATLAS.

Después de una verificación adicional, se determinó que las aproximadamente 200 señales candidatas se originaban en equipos terrestres o satélites en órbita terrestre, y no se encontraron señales técnicas anormales relacionadas con 3I/ATLAS. Este resultado no sólo niega la posibilidad de que haya un potente transmisor de radio cerca del objeto, sino que también establece un nuevo límite superior para las actividades tecnológicas que pueden ocultarse alrededor de objetos interestelares. El equipo de investigación señaló que dentro de esta banda de frecuencia se pueden excluir las fuentes de emisión de radio con una potencia de aproximadamente 10 a 110 vatios o más. Este nivel de energía es aproximadamente equivalente al consumo de energía de los electrodomésticos comunes.

Aunque no lograron encontrar evidencia de tecnología extraterrestre, los investigadores enfatizaron que las observaciones de 3I/ATLAS demuestran que es factible que los instrumentos existentes detecten señales tecnológicas potenciales en condiciones realistas. La coautora Valeria García López dijo que esta es una razón importante para continuar realizando búsquedas técnicas de señales: incluso cerca de cometas interestelares aparentemente "ordinarios", los humanos todavía tienen la oportunidad de capturar signos inesperados de civilización. Al mismo tiempo, este proyecto también demostró la capacidad de respuesta rápida del Allen Telescope Array: desde el anuncio oficial de 3I/ATLAS hasta el inicio de las observaciones, el intervalo fue de menos de un día, lo que proporcionó experiencia práctica para manejar más visitantes interestelares repentinos en el futuro.

Además de su importancia en la exploración de civilizaciones extraterrestres, estas observaciones también ayudan a los científicos a profundizar su comprensión de las propiedades naturales de la materia interestelar. A medida que avanzan los proyectos de estudios astronómicos, se espera que el número de objetos interestelares descubiertos siga aumentando. Cada uno de ellos puede convertirse en una muestra para estudiar la formación y evolución de sistemas planetarios, y es también una nueva ventana para la búsqueda de señales técnicas. El equipo de investigación cree que con la acumulación de datos, los humanos establecerán gradualmente una "imagen de fondo" de los visitantes interestelares, lo que facilitará la identificación de objetivos que son verdaderamente anormales y que pueden contener rastros de tecnología alienígena en el futuro.

La investigación relevante se titula "Una búsqueda de radiotecnofirmas del objeto interestelar 3I/ATLAS con el Allen Telescope Array" y se publicó en The Astronomical Journal el 3 de junio de 2026. Proporciona la evidencia observacional más reciente para que los humanos comprendan el límite entre la búsqueda de objetos interestelares y civilizaciones extraterrestres.