Un nuevo estudio de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido señala que extraños espacios virtuales como los "Backrooms" que han surgido en Internet en los últimos años están evolucionando hacia un nuevo tipo de destinos de "turismo oscuro", con millones de usuarios sumergiéndose voluntariamente en pasillos vacíos y escenas digitales similares a sótanos abandonados que no existen en el mundo real. El equipo de investigación cree que este fenómeno refleja un cambio profundo en la forma en que las personas experimentan el miedo, la curiosidad y la pertenencia a la era digital.

La llamada "trastienda", presentada habitualmente como un pasillo interminable de oficinas, una habitación vacía o un espacio similar a un almacén subterráneo, se ha popularizado en Internet por su inquietante sensación de vacío y repetición, y poco a poco se ha ido configurando como un fenómeno cultural online entre ficción y experiencia inmersiva. Investigadores de la Universidad de Lancaster señalaron que, a diferencia del "turismo oscuro" tradicional que va a sitios de desastres reales o sitios históricos, estos destinos emergentes existen enteramente en el mundo virtual y nacieron en rincones relativamente ocultos y menos regulados de Internet. Las narrativas colaborativas y las comunidades experimentales en línea crean conjuntamente espacios imaginarios que "no se pueden visitar en la realidad".

La investigación, en coautoría de la Dra. Sophie James y el profesor James Cronin de la Escuela de Administración de la Universidad de Lancaster, analizó por qué las personas se sienten atraídas y dispuestas a "deambular" en estos espacios que sólo existen en la cultura digital. En su análisis, la comunidad online de los llamados "viajeros de leyendas" es muy activa, enriqueciendo constantemente escenas virtuales como las "trastiendas" compartiendo vídeos, historias, textos estilo diario y diversos contenidos creativos, permitiendo que más personas participen en ellos, experimenten incertidumbre e inquietud, y doten a estos espacios de significado emocional a pesar de la falta de ubicaciones físicas.

El Dr. James dijo que las investigaciones muestran que las personas están cada vez más inclinadas a buscar experiencias emocionales fuertes en espacios que "realmente no existen", pero que estos espacios siguen siendo vívidos y significativos en sentimientos subjetivos. El equipo resume este fenómeno como "turismo oscuro paraterrestre": las personas exploran entornos que parecen tener un "sentido de lugar" pero que están más allá de los conceptos geográficos tradicionales. Estos entornos son inaccesibles por medios convencionales y sus formas y significados específicos son siempre vagos y fluidos.

El estudio señaló que el caso de la "trastienda" muestra cómo la cultura digital remodela la connotación de "exploración" y "sentido de presencia", y también plantea una pregunta más amplia: en un mundo profundamente mediado por la tecnología digital, cómo interactúan las personas con el riesgo, la ambigüedad y lo desconocido en estos espacios virtuales. El Dr. James mencionó que con el próximo lanzamiento de la película "Back Room" producida por A24, estas imaginaciones en línea originalmente relativamente específicas se están adentrando cada vez más en la cultura general, haciendo que la investigación relacionada sea más realista y urgente.

Los resultados de la investigación, publicados en Annals of Tourism Research, amplían aún más los límites del concepto de destino. El estudio cree que cuando el "turismo oscuro" se desarrolla en el espacio en línea, Internet mismo puede considerarse un destino: la plataforma que alberga a los "Exploradores legendarios" no es sólo un complemento o una copia del lugar real, sino un entorno autoconsistente formado a través de una cultura participativa. Desde esta perspectiva, los destinos ya no son sólo ubicaciones geográficas fijas, sino que también pueden ser lugares virtuales flexibles, creativos y co-construidos mediante la participación digital.

El autor del artículo enfatiza que comprender este tipo de fenómeno del "turismo oscuro terrestre" es de gran importancia para la futura investigación turística y cultural, porque revela cómo en la era digital, las personas todavía crean nuevos espacios que pueden ser compartidos, percibidos e incluso "turizados" en el "vacío" invisible e intangible.