La NASA publicó recientemente una nueva imagen cósmica tomada por el Telescopio Espacial Hubble, que muestra una magnífica escena de la región de nacimiento de estrellas LH 95 en la Gran Nube de Magallanes: brillantes estrellas bebés de color blanco azulado salpicadas sobre las nubes de gas rojas, como la luz y el humo que quedan después de que los fuegos artificiales florecen en el cielo nocturno.

En la región LH 95, las estrellas azules más grandes tienen al menos tres veces la masa del Sol. Su intensa radiación ultravioleta y sus vientos estelares de alta velocidad continúan calentando el gas de hidrógeno circundante y modelando la forma general de la nebulosa durante un largo período de tiempo.

Los colores en las imágenes del Hubble no son colores naturales vistos directamente por el ojo humano, sino visualizaciones científicas de luz de diferentes longitudes de onda: el azul representa longitudes de onda de luz visible más cortas, mientras que el rojo cubre la luz visible más larga y parte de la banda del infrarrojo cercano.

Los científicos utilizan la luz Hα para identificar estrellas extremadamente jóvenes escondidas en el gas luminoso. Las observaciones muestran que hay alrededor de 2.500 estrellas en crecimiento en la región de LH 95. Casi han acumulado la masa necesaria para completarse, pero aún no han comenzado el proceso de fusión nuclear central.

El estudio de estas estrellas recién nacidas respalda aún más una regla clave: a medida que envejecen, la velocidad a la que acumulan material del disco de gas y polvo circundante disminuye naturalmente.

Las observaciones de Hubble también revelaron que LH 95 no fue un único evento de formación estelar en un estallido único, sino que dio origen a estrellas de diferentes generaciones varias veces durante millones de años, y estas estrellas de diferentes edades ahora se encuentran una al lado de la otra en el mismo vivero.

Debido a que LH 95 tiene una rica variedad de estrellas en evolución y está menos oscurecida por el polvo que muchos viveros similares en la Vía Láctea, este objetivo proporciona a los astrónomos un "laboratorio" de visión clara y de cerca para estudiar sistemáticamente todo el proceso de las estrellas desde su nacimiento hasta su crecimiento.