El ministro de Bioseguridad de Nueva Zelanda, Andrew Hoggard, informó el miércoles que un ave marina migratoria encontrada en una playa cerca de la capital, Wellington, dio positivo por influenza aviar altamente patógena H5N1, lo que lo convierte en el primer caso del virus en el país.

El ave afectada en esta ocasión es la skúa parda. El virus acaba de ser detectado en Australia el mes pasado, lo que convierte a Oceanía en el último continente del mundo en tener esta cepa. Desde 2021, el virus de la influenza aviar H5, altamente patógeno, se ha extendido ampliamente entre aves y mamíferos silvestres, provocando la muerte de millones de animales. Un gran número de granjas avícolas y lecheras se han visto afectadas y algunos trabajadores agrícolas también han resultado infectados.
Hoggard dijo en un comunicado: "Actualmente no hay signos de muerte masiva de vida silvestre en Nueva Zelanda y no se ha encontrado transmisión del virus entre aves silvestres. El virus aún no se ha detectado en granjas avícolas".
Nueva Zelanda ha hecho arreglos anticipados para abordar la influenza aviar H5N1 y ha trabajado con la industria avícola para formular planes de prevención y control de bioseguridad y planes de respuesta a riesgos.