La ciencia del cerebro y la investigación del cáncer están marcando el comienzo de nuevos avances. Las ondas electromagnéticas no causan cáncer de cerebro, cabeza o cuello, según ha demostrado un estudio exhaustivo basado en una revisión encargada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que anula las preocupaciones públicas de larga data sobre el cáncer causado por la radiación de los teléfonos móviles.

El nuevo estudio fue coautor y resumido por los investigadores del WEHI (Instituto Walter y Elizabeth Hall de Investigación Médica), Sarah Dipstraten y John Eddy La Macca. Anteriormente, la Organización Mundial de la Salud encargó 13 revisiones especiales sobre los efectos de las ondas electromagnéticas en la salud en 2019. Una nueva investigación publicada hoy analiza los resultados de estas revisiones, centrándose en los posibles vínculos entre el uso de teléfonos móviles y el cáncer de cerebro.
En una revisión especial sobre el cáncer de cerebro y el uso de teléfonos celulares, los investigadores analizaron 63 estudios diferentes publicados entre 1994 y 2022 y no encontraron asociación entre el uso de teléfonos celulares y los cánceres de cerebro, cabeza y cuello. El estudio también señaló que independientemente de la frecuencia del uso del teléfono móvil o su uso prolongado (hasta 10 años o más), no aumentará el riesgo de cáncer. La revisión tampoco encontró evidencia de preocupaciones a largo plazo de que la exposición infantil a emisiones de radio o televisión cause leucemia.
Los investigadores señalan que la ansiedad por la salud pública ante la radiación electromagnética de baja energía tiene sus raíces en la Guerra Fría, cuando nuevas tecnologías como los hornos microondas y los televisores entraron en millones de hogares. Aunque la radiación electromagnética de alta energía (como los rayos X) supone un riesgo de cáncer, las ondas electromagnéticas utilizadas por tecnologías como los teléfonos móviles, el Wi-Fi y la navegación por satélite pertenecen al grupo de radiaciones electromagnéticas débiles con la longitud de onda más larga y la energía más baja. Debido a la compleja combinación de factores que determinan la salud humana, incluida la dieta, el ejercicio, la genética y las condiciones socioeconómicas, la ciencia no puede "probar" completamente la ausencia absoluta de cualquier riesgo, pero la evidencia sobre el cáncer de cerebro ha alcanzado la calificación de calidad más alta que un estudio observacional puede alcanzar.
Los investigadores concluyeron que si el riesgo de cáncer de cerebro realmente aumentara debido a la exposición a la radiación de los dispositivos móviles, las tasas de incidencia asociadas deberían aumentar. Sin embargo, la situación real no muestra un vínculo claro entre ambos, lo que indica que los límites actuales de exposición a la radiación electromagnética son seguros.