Los investigadores inocularon plantas de colza con un hongo conocido por su capacidad para combatir plagas. Explotar la relación entre los hongos beneficiosos y las plantas de cultivo puede marcar el comienzo de una nueva era de la agricultura, mejorando la resistencia de las plantas al estrés y minimizando el impacto ecológico de los pesticidas químicos o convencionales.

Oruga de colza comiendo colza. Fuente de la imagen: Benjamin Fuchs, Universidad de Turku

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Turku en Finlandia muestra que un hongo que normalmente crece en la naturaleza y mata insectos puede inocularse con éxito en plantas de colza y formar una relación simbiótica única dentro de ellas. El descubrimiento es un paso hacia un futuro de agricultura sostenible, con un enorme potencial para aprovechar el poder de los hongos beneficiosos para mejorar la protección y la productividad de los cultivos.

Los investigadores utilizaron un hongo, Beauveria bassiana, conocido por su capacidad para combatir plagas. A menudo se utiliza como biopesticida y se rocía sobre las hojas de los cultivos. Estos biopesticidas se utilizan en todo el mundo, pero su debilidad es que se degradan fácilmente con la luz ultravioleta. Esto llevó a los investigadores a explorar un enfoque alternativo, en el que inocularon el hongo en plantas de canola para cultivar una relación simbiótica única.

"Comenzamos el viaje para descubrir el potencial de Beauveriabassiana en la protección de cultivos, ya que puede ser endógena en los tejidos vegetales", explica la autora principal del estudio, Anne Muola, profesora de la Unidad de Investigación de Biodiversidad de la Universidad de Turku.

Los pulgones son plagas comunes en las plantas de colza. Crédito de la foto: Benjamín Fox.

El significado de la relación simbiótica

Los investigadores han logrado un gran avance al establecer una relación endógena entre los hongos y las plantas de colza. El crecimiento de hongos en los tejidos vegetales desencadena un aumento significativo en la biosíntesis de flavonoides, compuestos que tienen una variedad de beneficios para las plantas, incluidas propiedades antioxidantes.

"Nuestros resultados muestran que la interacción entre hongos y plantas desencadena una respuesta positiva, es decir, un aumento en la producción de metabolitos, en lugar de una respuesta defensiva contra el hongo invasor", dijo el autor principal del estudio, Benjamin Fuchs, investigador de la Universidad de la Unidad de Investigación de Biodiversidad de Turku.

Los flavonoides producidos por la planta de colza, conocidos por sus propiedades antioxidantes, así como por su papel en la protección contra los rayos UV, la pigmentación de las flores y la disuasión de los herbívoros, ocuparon un lugar central en los hallazgos. A continuación, los investigadores pretenden descubrir en qué medida este hongo en particular afecta la capacidad de una planta para resistir el estrés ambiental y qué efecto tiene en la calidad de los cultivos.

Pulgones en colza. Fuente de la imagen: Benjamin Fox, Universidad de Turku

"Nuestra investigación es muy prometedora para la agricultura sostenible. Al aprovechar la relación simbiótica entre los microorganismos beneficiosos y las plantas de cultivo, estamos iniciando una nueva era de prácticas agrícolas que reducen la dependencia de pesticidas químicos", afirmó Fox.

Los investigadores creen que las relaciones cooperativas entre organismos como la revelada en este estudio ofrecen una visión del futuro de la agricultura, donde las sociedades se esfuerzan por garantizar el suministro de alimentos y al mismo tiempo minimizar su huella ecológica.

"Con una mayor conciencia sobre el papel de los microorganismos en la salud de las plantas y enfoques biotecnológicos avanzados, el escenario está preparado para enfoques innovadores que optimicen la resistencia y la calidad de los cultivos al estrés de una manera inteligente y sostenible", señaló Fox.

La investigación forma parte del proyecto EcoStack del programa Horizonte Europa de la Unión Europea. El artículo de investigación fue publicado en la prestigiosa revista Pest Management Science.