Resumen:
Un estudio paleontológico y paleogenómico más reciente de fósiles de dientes humanos antiguos de hace cientos de miles de años muestra que el linaje evolutivo entre las primeras poblaciones humanas en Eurasia es más cercano y complejo de lo que previamente había reconocido la comunidad académica. Un equipo conjunto de investigación científica compuesto por paleoantropólogos y genetistas evolutivos de muchos países reveló con éxito un conjunto de pistas de continuidad genética previamente desapercibidas a través de microtomografía y análisis biomecánico y morfológico de alta precisión de fósiles de dientes humanos antiguos que datan de hace unos 400.000 años, llevando la conexión genética entre los humanos modernos, los neandertales y los humanos antiguos anteriores a un nuevo momento.

Durante mucho tiempo, la comunidad paleoantropológica ha creído en general que durante el período del Pleistoceno medio, hace entre 300.000 y 500.000 años, los antiguos linajes humanos distribuidos por el continente euroasiático estaban relativamente aislados unos de otros. Debido a las barreras geográficas y los duros cambios climáticos, las personas de diferentes regiones a menudo evolucionaron de forma independiente y finalmente se diferenciaron en diferentes ramas de los humanos antiguos. Sin embargo, este estudio se centró en preciosos especímenes fósiles de dientes permanentes desenterrados en el corredor clave entre Europa y Asia. Los dientes son la estructura ósea más dura y mejor conservada del cuerpo humano. Las líneas de crecimiento microscópicas del esmalte, los contornos de la superficie de la dentina y las direcciones de las ramas de las raíces de los dientes conservan por completo características de desarrollo genético altamente estables. Se les conoce como la "caja negra" por observar el árbol evolutivo de los humanos antiguos.
Los investigadores utilizaron tecnología de microtomografía computarizada (micro-CT) con radiación sincrotrón de ultra alta resolución para realizar una reconstrucción tridimensional digital no destructiva de este lote de muestras de dientes y extrajeron datos morfogeométricos a gran escala de sus microestructuras internas. Al comparar estos datos con bases de datos esqueléticas conocidas de homínidos contemporáneos, los primeros Homo sapiens y los neandertales clásicos, el equipo de investigación descubrió inesperadamente que los pliegues de la corona, los patrones de disposición de las cúspides y las características de los nódulos dentinarios de estos dientes de 400.000 años de antigüedad mostraban una naturaleza de transición híbrida muy singular.
La paleoproteómica y la deducción de la estructura biológica confirmaron que esta característica fenotípica no es un resultado accidental de la evolución convergente, sino que es el resultado directo de un flujo genético profundo y a largo plazo entre poblaciones. Este descubrimiento desafía efectivamente el modelo lineal que aisló estrictamente la evolución de los primeros humanos en Europa y Asia en el pasado, indicando que ya hace 400.000 años, hubo migraciones, fusiones e intercambios genéticos más frecuentes entre poblaciones humanas antiguas en el interior de Eurasia. La finalización de este rompecabezas histórico no sólo rastrea la compleja red de difusión y diferenciación de los humanos antiguos en el Pleistoceno medio, sino que también proporciona un fuerte apoyo de evidencia fósil para desentrañar aún más el misterio del origen y la intersección de varios linajes humanos antiguos en Eurasia.
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